Drama Club 2025 presenta “Wicked”

Las mejores imágenes que nos dejó nuestro 49° aniversario.

Con mucho entusiasmo nuestra comunidad celebró nuestro aniversario 49, disfrutando de las tradicionales alianzas. Este es un espacio donde brilla el compañerismo, la creatividad y la alegría por parte de nuestros estudiantes de todos los niveles.Les compartimos las mejores postales de estos días.

Collage Aniversario 49 2025 de Comunicaciones TEI

Lo más cercano a la realidad

Lo que comenzó con un simple mensaje de Whatsapp terminó con una defensa casi real en tribunales. Es lo que pueden contar con orgullo Sofía Marín, Julieta Kay e Ignacio Morales, quienes lograron el segundo lugar en el Torneo Interescolar de Juicio Oral organizado por la Universidad Diego Portales, en noviembre.

Fue Sofía, alumna del Cuarto Medio D, quien recibió la invitación a participar luego de haber estado en la feria de difusión que realizó la universidad. Le costó poco convencer a dos compañeros que tuvieran la capacidad y la vocación para tomar un desafío tan grande. Julieta, del Cuarto B, e Ignacio, del Cuarto C, ya habían estado juntos con ella en la escuela de invierno que había organizado la carrera de Derecho, así que, aunque el 2025 era un año lleno de actividades en la agenda, entraron al ruedo.

Un mes duró la competencia, en la que la dinámica era recibir un caso y prepararlo con la asesoría de un profesor de la carrera. Luego, directo a desempeñarse como fiscal o defensor, según el sorteo.

La capacidad de exposición y el conocimiento jurídico era el puntaje decisivo. Había testigos que interrogar y un juez al que convencer. Ante eso, el equipo del TEI fue pasando etapas y llegó a la final. Tres alumnos que entraron a The English Institute en pre kínder, salieron del colegio con la ilusión de estudiar Derecho, reforzados por una experiencia inolvidable.

–¿Cómo fue el desarrollo del torneo?

–(Sofía) Tuvimos tres capacitaciones, que eran como una primera inducción. Tuvimos un coach que nos ayudó en todas las etapas. En todos los juicios se nos presentaban testigos que eran estudiantes de la carrera de derecho de la universidad.

–(Julieta) El primer juicio que nos tocó fue uno sobre derecho constitucional. Al principio había aproximadamente 100 colegios, pero luego se pasó a 32. Nos iba tocando enfrentar a un colegio, y lo que definía el paso a la siguiente fase era el puntaje final, no necesariamente que un equipo venciera a otro. No sabíamos si íbamos a llegar a la final, porque eran 32 colegios y a la semifinal pasaban cuatro.

–Pero llegaron a la final ¿Qué pasó ahí?

–(Ignacio) Fue en un tribunal real. Las etapas anteriores habían sido en la sede de la universidad, pero esto era ya en el Centro de Justicia de Santiago. Era enorme, y como que igual era imponente, muy grande. Hay una pileta en la entrada y yo veía a toda la gente vestida súper formal, todos súper serios. Había profesores también, pero había un juez que trabajaba ahí. En ese momento uno se da cuenta que realmente llegó muy lejos y dice: ya, a disfrutar la experiencia, simplemente.

–¿Cuál fue el caso en la final?

–(Julieta) Nos tocó la defensoría, que en lo penal es lo más difícil. Y el caso que nos tocó era un femicidio que estaba basado en el caso de O.J. Simpson, que había matado a su mujer. Se adaptó al contexto chileno. Por ejemplo, en vez de Simpson, era un descendiente mapuche, que al mismo tiempo tocaba el tema del racismo. Una de las razones que teníamos que defender era que la mujer, la exesposa, estaba metida en el narcotráfico. Igual era difícil de defender. Cuando nos lo dieron quedamos como shockeados, pero a medida que avanzábamos con las capacitaciones con nuestro coach, nos creímos el caso y dijimos sí, lo vamos a defender. Hicimos todo, pero en general siempre es muy difícil ganar siendo defensa.

–¿Qué aprendizajes destacan con esta experiencia?

–(Sofía) Personalmente, recuerdo que al principio igual fue bien complicado. De hecho, en las primeras reuniones con nuestro coach dije: en qué nos metimos, no entiendo nada. Ya en el primer quedé con buenas impresiones, pero igual, éramos muchos los colegios. Al final me sorprendí mucho con nuestro compromiso, porque en verdad fueron muchas jornadas de estudio. Cuando pasamos a la semifinal estuvimos estudiando cerca de 4 horas todos los días, aparte del colegio, aparte de los preuniversitarios. Pasé de estar nerviosa a estar muy segura. En los juicios cada uno estaba a cargo de algo. La Julia hacía el alegato de apertura, yo hacía la interrogación y la contra interrogación a los testigos, y el Nacho hacía el alegato de clausura. Y fue un desafío hacer las interrogaciones porque era como un trabajo medio psicológico. La pasé muy bien, la verdad fue un gran aprendizaje, y, además, un acercamiento a lo que nos queremos dedicar, estudiar Derecho.

–(Julieta) Tuvimos la suerte de que justo este año la PAES se centraba en el sistema judicial, así que ahí había un plus. Los tres estábamos muy metidos. Cada uno tenía su obligación. En el colegio, cuando teníamos tiempitos libres, y nos juntábamos a practicar. Y es verdad que igual, al principio no teníamos tanta confianza. En el primer juicio se notaba que íbamos como con buena onda, con ganas, pero en el segundo ya íbamos con la determinación de llegar a la final. Tenías que saber creerte tu posición. Lo que vivimos es un pedazo del futuro, porque es lo que queremos hacer.

–(Ignacio) Yo aprendí mucho sobre lo que es hablar en público, controlar los nervios, porque uno también, cuando llega a una semifinal, dice ok, ya hay que darlo con todo, hay que concentrarse, practicaste, confía en tu equipo, confía en ti mismo. También me sentí muy apoyado, no solo por nuestro coach, sino por Martín Barros y Camilo Acevedo, que fueron los profesores del colegio. Ellos son muy cercanos, y, de hecho, a los tres nos graduó uno de esos dos profesores. Yo no estaba tan seguro de meterme en este torneo, pensaba en la PAES y en el poco tiempo, pero ahora lo veo desde otra perspectiva. ¿Qué estudiante de cuarto medio tiene la oportunidad de vivir esto? Son cosas a las que poca gente se atreve. Entonces yo tomo esta experiencia como la confirmación de que simplemente hay que atreverse.

Cuando llegamos a Lyon

​Peter Mc Phee, exdirector del colegio, y Carmen Pumarino, recordada ex funcionaria desde los primeros años de la institución, comparten sus recuerdos y entregan detalles de cómo se vivió el proceso de instalación en una nueva casa, tras dejar la histórica calle Normandía, en una nueva etapa en un espacio que marcó el crecimiento de la comunidad educativa.

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Inolvidable recepción a la escuela rural de Melipeuco

Fue en 2018 cuando un grupo de alumnos de la Escuela N°10 Llaima, de Melipeuco, se desplazó por primera vez a la capital y el TEI se convirtió en su feliz anfitrión. Siete años después, un segundo grupo venido de la zona de la Araucanía pudo repetir esta experiencia y compartirla con nuestra comunidad escolar.

 

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El vínculo con la escuela de Melipeuco nació en 2008, cuando una apoderada del TEI hizo un contacto con la profesora Patricia Aedo para apoyar a esta escuela, que hoy funciona con 34 alumnos, de primero a octavo básico. Miss Carolina Bravo, encargada del TEI Solidario, ha sido el nexo permanente con la escuela, con apoyo de materiales como uniformes, computadores y diferentes campañas de ayuda, incluida la implementación de un taller en robótica.

Ahora, en su último año de trabajo y a punto de jubilar, la profesora jefa de octavo básico, Patricia Aedo, logró cerrar su trabajo de 30 años en la escuela y encabezar esta gira, acompañada de Roberto Aravena y María Teresa Espinoza, quienes quedaron impactados por la emoción que provocó la visita en sus alumnos.

“Será un recuerdo imborrable para todos nosotros. Con el hecho de llegar acá y con el recibimiento que hemos tenido ya nos damos por pagados, porque de verdad, para nosotros, para los niños es algo totalmente nuevo, porque interactuaron con otras personas, conocieron Santiago, anduvieron en metro del transporte público”, explicó Aedo.

La actividad fue seguida intensamente en el mismo Melipeuco.

“Como escuela rural, poder dar este paseo es fantástico. En las redes sociales ha causado furor porque yo subía los videos de todas las actividades. Las mamás, los apoderados estaban igual de emocionados. Es que hay que considerar el impacto en nuestros niños, felices y cómodos en un lugar tan distinto al que viven”, agrega.

 

Los profesores contaban con la acogida del colegio, pero se sorprendieron con el cariño que les mostraron los alumnos y profesores.

“Ver que no hubo ninguna diferencia en la convivencia, que nuestros niños se integraron tan bien a todas las actividades que se organizaron, es realmente emocionante. En este viaje ellos sacaron una experiencia imborrable, porque nos ayuda a abrir la mente. Nosotros como profesores tratamos de buscar que ellos vean todos los caminos posibles, que tengan expectativas y que no se limiten, y acá encontraron un horizonte muy amplio”, comentó el profesor Aravena.

Toda una distinción para empezar a celebrar los 50 años

Justo un mes antes de que comiencen a celebrarse los 50 años de The English Institute, en 2026, el Ministerio del Medio Ambiente entregó al colegio la certificación que destaca a las comunidades educativas por sus estrategias de educación ambiental.

Gracias a la gestión de Spark Lab, espacio que promueve la innovación al interior del TEI, en la primera semana de diciembre se notificó oficialmente el reconocimiento ministerial por la dedicación de nuestra comunidad al cuidado del entorno.

Cómo nace todo

Liderado desde 2023 por Miss Paula Vega y Mr. Benjamín González, Spark Lab había detectado el interés que existía por el tema gracias a las ideas y proyectos que se presentaban.

“Nos dimos cuenta de que muchos de los proyectos en el colegio tenían que ver con la sustentabilidad, la iniciativa de la semana Germinando, que hace el departamento de Historia, o la Semana de la Salud, que hace el departamento de Junior y Senior. En el diferenciado de ciencias de la salud hay muchas iniciativas que tienen que ver con cuidado del medio ambiente, con cuidado del manejo de residuos, en fin. Y una vez que revisamos los indicadores de la postulación, que se dividen en tres grandes áreas, lo académico, lo curricular pedagógico, gestión interna y las relaciones con el entorno, se convirtió en un proyecto común”, recuerda Miss Paula.

Por eso, en el proyecto central de Spark Lab 2025, hubo que partir por ordenar lo que se hacía desde hace años en el colegio y formar una Comisión de Medio Ambiente que representara a todos los estamentos. En esta instancia se incluyó a los apoderados, con Andrea Villarreal del TPA; a los docentes, con Miss Virginia Fierro; a los asistentes de la educación, con Gabriela Escobar; y a los estudiantes, con Victoria Díaz como representante del Centro de Alumnos.

Durante el año 2025 se reunió toda la evidencia y se realizaron actividades en torno a la materia, lo que generó un caudal enorme para elaborar el informe final al cierre de la postulación en septiembre.

Qué significa

Para Miss Paula, más que un premio, el sello ambiental fortalece la identidad del colegio.

“Esto nos permite alinear lo que les estamos enseñando a los niños con lo que hacemos como comunidad. Conecta con el proyecto educativo, porque estamos creando una cultura propia en la que el cuidado del medio ambiente se transforma en acciones concretas. En el colegio existen como políticas internas la campaña de la luz, políticas efectivas de uso de agua, el manejo de residuos. En suma, todo eso conversa claramente con la declaración del proyecto educativo que dice que queremos formar ciudadanos reflexivos e involucrados con el medio ambiente”, explica.

Ejemplos

El proceso de postulación demostró la real vocación que registra el colegio en el tema ambiental.

“Mientras trabajábamos en el informe, pudimos ver cómo esto logró permear entre los estudiantes. De hecho, hubo una prueba específica en el aniversario del colegio, en que los reyes y reinas de las alianzas se tenían que vestir con un traje que involucrara materiales reusados o, derechamente, de desecho. Las representantes de cada alianza llegaron con vestidos de papel de diario, plástico y diferentes materiales reusados. Hubo una prueba para juntar tapas de botella para donar al Hospital Calvo Mackenna, También pudimos ver que distintos estamentos se sumaron de manera proactiva, como ocurrió con el TPA, que lideró el intercambio de uniformes escolares. Esto es algo que se vive constantemente, porque ahora, por ejemplo, lo estamos trabajando en las listas de útiles. La propuesta, ya con nuestro logo de sustentabilidad, es que se invite a los apoderados de todos los niveles a reusar todos los materiales que se puedan para el próximo año, y para eso queremos invitar al TPA a liderar”.

Desafíos

Un tema que quedó abierto como espacio de mejora en la certificación es cómo llevar esta cultura más allá de los muros del colegio.

“Necesitamos fortalecer las relaciones con el entorno. Lo que nos faltó, a la luz del informe, es justamente cómo interactúa el colegio con la comunidad, con el entorno en general, por ejemplo, colaboraciones con la municipalidad, con el reciclaje en otros lugares. Para eso, necesitamos salir un poco e impactar en otros lugares, hacer propuestas medioambientales”, apunta Miss Paula.

La fabulosa idea que hizo volar a Magdalena Verdugo

Magdalena Verdugo calcula que estuvo cerca de un año dándole vueltas al tema. Consultó a profesores y a especialistas hasta que encontró la idea. La posible relación entre un pingüino antártico y una especie de alga dio lugar a la propuesta de estudio que la llevó a quedar seleccionada en la XXII Feria Antártica Escolar, el principal encuentro de ciencia de Chile dedicado íntegramente a la Antártica.

“El pingüino papúa como propagador de la microalga Chlamydomona nivalis” fue la presentación que realizó la alumna de Tercero Medio A en el Instituto Antártico Chileno, en Punta Arenas, en noviembre. Hasta allá llegó acompañada por el profesor Nicolás Calderón, como parte de los 15 proyectos seleccionados entre más de 300 propuestas recibidas desde todo Chile.

Magdalena debió exponer ante científicos y también ante el público general que llegó a la Sala de Exposiciones de Zona Austral.

–¿Cómo nace esta idea finalmente?

–La idea la descubrí gracias a los contactos que tenía mi papá, que es ilustrador científico, pero a la vez pude hacerlo porque en el colegio se creó el taller de ciencias el año pasado. Motivada por eso, yo había postulado en 2024, pero no me fue bien. Encontrar una idea para investigar es muy complicado. Ahora tenía el tema de las microalgas en la cabeza, pero me faltaba un foco. Finalmente encontré a un amigo de mi papá, que es una persona que trabaja en ecoturismo en la Antártica. Entonces era como la persona ideal para poder ayudarme y allí apareció lo del pingüino antártico. Esto me llevó a plantear una posible relación de mutualismo entre el pingüino y una especie de microalgas, es decir, una relación ecológica en la que ambas especies se benefician mutuamente.

–¿De qué manera se presenta esta idea?

–La postulación es una propuesta de como de 10 páginas mínimo, en la que tienes que incluir una introducción, una formulación de tu investigación, un resumen, tu metodología, y ahí tienes que también poner qué proyecciones tiene tu investigación. En mi caso, parto explicando por qué pienso que se podría dar lugar a esta relación de mutualismo que estoy planteando. La verdad, ahora que ya lo hice, me hubiese gustado enfocarlo desde una perspectiva más de cambio climático, porque ya a finales de mis presentaciones en la FAE, me empecé a dar cuenta del potencial que esta investigación tenía como lado positivo desde la perspectiva del cambio climático.

–¿Qué paso ya cuando llegaste y te tocó exponer?

–Fue muy impactante. Yo había ido a Punta Arenas, pero no en este contexto. Pensaba: voy a conocer un montón de gente que le interesa el tema, voy a conocer expertos. El tercer día en que estábamos allá, teníamos que hacer presentación, exponer a un jurado científico, que era experto en diferentes áreas, y que te tenía que evaluar. Y después hubo que exponer, pero a un público más común. Fueron los días que más me gustaron y los días que más me cansaron, porque fueron como 2 días casi enteros, y cuando digo enteros, es así, de 11 de la mañana a 7 de la tarde, presentando y repitiendo una y otra vez a gente que, la mayoría de las veces, podía no tener idea de lo que estaba hablando entonces. Era una presentación que hice de 15 minutos y hasta de media hora para cada persona que iba pasando. Pero siento como que es como de lo que más uno puede aprender porque es muy diferente el explicarle un tema científico a alguien que ya sabe, y de hecho sabe mucho más que tú, a otra persona que no tiene ni idea.

–Había que saber cómo contar una historia

–Sí, era contar una historia. Y no solo eso, porque además siento que dentro de la comunidad científica eso es como una de las cosas más útiles, el saber cómo difundir la información a la gente, que luego va a tomar decisiones que realmente afecten en lo que tú quieres investigar.

–¿Qué ambición te despertó este evento ahora?

–Me gustaría postular de nuevo, pero lo veo bien complicado por el tema PAES, que es en lo que me tengo que focalizar el próximo año. Y no sé, me gustaría que más gente del colegio pueda interesarse por este tipo de cosas. Es común que no se sepa mucho del tema, y de repente alguien piensa que no es posible llegar a este tipo de instancias, pero creo que la dedicación que uno le pone es lo más importante.