Las buenas vibras que dejó Parents’ School

Guillermo Bertiny todavía recuerda el entusiasmo con el que se retiró a su casa la noche del 5 de junio. Horas antes había estado haciendo lo mismo que Luciana y Amanda, sus hijas mellizas, como si estuviera en una clase de primero básico, y quedó fascinado.

“Me encantó ver los materiales que ellas ocupan para trabajar en clases. Uno nunca sabe bien lo que hacen los hijos en el colegio. Pero lo que experimenté sirve incluso para cuando conversas con ellas, porque se dan cuenta de que estamos conectados como papás”, explica.

La experiencia de conocer a fondo la metodología de los y las estudiantes que están comenzando la enseñanza básica fue lo que vivieron los apoderados que acudieron a la segunda cita del programa Parents’ School, que busca justamente apoyar a las familias en una etapa de transición tan importante.

A partir de 2023, se armó un conjunto de actividades para acompañar a los apoderados/as durante el año. Todo partió con un encuentro de Convivencia en marzo, y luego se pasó a la instancia en la que se presenta la metodología de enseñanza en matemáticas, con el método Singapur, lenguaje y ciencias.

“Yo no tenía idea cómo era el método Singapur, ni cómo estudiaba mi hija. De hecho, me costaba estudiar con la mayor, que está en tercero básico. Pero después de la charla me quedó súper claro, porque me ayudó a comprender cómo resuelve sus tareas. Como nos comentaban, se trata de que ella razone una forma para llegar a una solución, y que no es la única”, resume Guillermo.

La misma experiencia tuvo Daniela Alvarado, mamá de Dominga, que está en primero C.

“Es la primera vez que tenemos actividades como estas. Mi hija entró a prekínder en pandemia y poco a poco hemos ido conociendo mejor al colegio, a los profesores, a los apoderados, en estas actividades presenciales. Fue súper entretenido ver a los profesores tan motivados, empoderados en sus temas”, cuenta.

Daniela también destaca que contó cómo pudo lo que había vivido a los otros papás y mamás del curso.

“Fui la única del primero C en asistir, y después llegué contándoles a los demás papás. Pucha, deberíamos haber ido, me decían todos. Claro, ahora tienen estas dudas y yo no las voy a solucionar, les explicaba. Es que yo soy súper metida en lo académico y pude entender varias cosas, sobre todo en lenguaje, porque mi hija, siendo muy rápida en matemáticas, no se interesaba tanto en lenguaje al principio, pero ahora anda leyendo en todas partes. Con estas experiencias uno sabe cómo apoyar”, detalla.

La asistencia de los apoderados es la única cosa que le quedó como preocupación a Guillermo.

“Me decepcionó harto que lleguen tan pocos apoderados. Creo que es culpa de los papás, no del colegio, porque se avisó. Creo que es responsabilidad de cada uno ver hasta dónde te puedes involucrar. De verdad, después hablé con mamás y papás, y se lamentaban”, concluye.

La tercera actividad especial de Parents’ School se hará en el segundo semestre y contemplará como tema Orientación.

SPARK, la chispa para aprender y crear el futuro

Un piso completo, diseñado con salas modulares y dotado de una renovada infraestructura tecnológica para fortalecer el aprendizaje de nuestros alumnos se abre a partir del segundo semestre de 2023.

Bajo el concepto SPARK, que significa chispa, el TEI dará vida en este espacio a una serie de actividades pedagógicas activas que nos conecten con el futuro y las habilidades del siglo XXI.

En línea con la misión de ser una comunidad que potencia el desarrollo de habilidades sociales, cognitivas y emocionales mediante la innovación pedagógica, impulsaremos el trabajo colaborativo y la creación de proyectos para motivar a los y las estudiantes de todos los niveles a la experimentación con la tecnología y a la creatividad.

De qué se trata

Desde este año disponemos de un espacio de 150 metros cuadrados en el cuarto piso del edificio Peter McPhee B. Se trata de un laboratorio en el cual potenciaremos lasdiversas ideas que nazcan de nuestros estudiantes y docentes, impulsándolosa materializar cada una de sus ideas.

Para esto contamos con la gestión de Benjamín González como Coordinador de Proyectos, quien, junto a un equipo de profesores y profesoras guiarán a los y las estudiantes en los proyectos que busquenresolverproblemáticas del mundo real.

Este equipo de impulsores está compuesto por 8 profesores, quienes cuentan con experiencias en la creación de proyectos aplicables dentro del colegio. A ellos les toca proponer la integración de tecnologías en aquellas actividades pedagógicas en que el objetivo del aprendizaje, la metodología y la didáctica pueda verse beneficiada.

Los docentes que actuarán como impulsores son Virginia Fierro, Constanza Ramírez, Carlos Varela, Daniela González, Leda Marianjel, Francisco Pavez, Chesira Prado y Andrea Acevedo.

Primeras actividades

Como preámbulo, en un encuentro sobre metodologías activas al final del primer semestre, el equipo de impulsores presentó los proyectos que varios profesores han desarrollado para fortalecer el aprendizaje. En la presentación, entre otros, se apreció el proyecto de Miss Chesira Prado, de Early Years, para crear en conjunto materiales para el trabajo de los niños y niñas de esos niveles.

Justamente ahí surgen las primeras pistas de cómo el concepto SPARK es parte de lo que hacemos y que ahora tendrá una estructura más robusta, como lo ratifica Benjamín González.

“La idea es aprovechar la primera chispa en la imaginación de un proyecto. En ese momento no hay que limitarse a lo factible o lo difícil que es llevarlo adelante. Se hace. Y eso lo tomamos como comunidad. Espero que con el tiempo esta forma de trabajar sea algo nuclear en el colegio, y que promueva proyectos que ayuden a la comunidad”.

La misma ambición tiene Miss Paula Vega, quien es una de las principales organizadoras.

“Espero que SPARK se convierta en un espacio facilitador, tanto para estudiantes como para profesores, para generar aprendizajes y motivación. El trabajo que realizamos con estos proyectos permite dejar de ver las asignaturas como elementos aislados entre sí. Al condensar todas las habilidades de todas las asignaturas, podemos lograr un aprendizaje conectado con las habilidades de siglo XXI”.

Nunca tantos fueron tan lejos

Hay una cámara que ya está designada para tomar una serie de imágenes inolvidables. La salida del colegio, el viaje, la llegada a Punta Arenas, son algunas de las escenas que componen lo que será la participación más numerosa del colegio en un torneo de básquetbol, y que empieza el 3 de agosto.

La invitación del colegio Charles Darwin llevará a una delegación de 30 personas al punto más lejano que haya recorrido un equipo deportivo del TEI. 13 mujeres y 13 hombres de cuarto medio, y un equipo de cuatro profesores a cargo, se trasladan a jugar en las dos categorías hasta el domingo 8.

Es tanta la expectación ante el viaje de estos alumnos, que existe en vista un pequeño documental que prepara el Taller del Diario Escolar, y que proveerá una cámara para que los viajeros hagan su registro.

“Todo partirá con la salida del colegio, el bus, el avión, los partidos. Es realmente muy bonito, porque tendremos imágenes de esta aventura”, explica el profesor Pedro Durán, a cargo del equipo de varones.

El staff lo completan Cristian Castro, coordinador de deportes, Viviana Pino, a cargo del equipo femenino, y Rafael Rojas, quien ha estado a cargo de toda la logística del viaje.

“Este es el primer viaje después de la pandemia. Y, además, nunca había habido una delegación tan numerosa y que vaya tan lejos. Hace años atrás, habíamos ido al colegio Germania, en Puerto Varas”, recuerda Durán.

Sobre la competencia agrega: “Hasta el momento son 8 equipos. La mayoría son de la zona, así que será muy desafiante porque el básquetbol en el sur se juega mucho y es muy competitivo.

Tomás Beghelli, a cargo de Taller del Diario Escolar cuenta que el viaje tiene trabajando desde hace un tiempo a sus alumnos. “Es un taller con niños de quinto a octavo básico y durante este tiempo hemos ido juntando imágenes del equipo. De hecho, tenemos un video muy bueno de la final de las niñas en el colegio Alemán. Será un desafío para nosotros también hacer este mini documental”, adelantó.

Te compartimos un video de uno de los últimos triunfos del equipo femenino de basket del TEI, creado por las mismas jugadoras. Ver aquí.

Grupo Scout se prepara para su nuevo campamento de primavera

Denisse Ruminot y Tamara Díaz eran dos golondrinas cuando se conocieron en 2008. Ambas siguieron reunidas por el cariño al grupo Guías y Scout Carmen Mc Phee hasta egresar del colegio y hoy figuran como sus principales representantes.

Denisse, a punto de salir de Arquitectura en la Universidad de Chile, y Tamara, de Pedagogía en la Universidad Católica, se encuentran en plena actividad para encarar un segundo semestre donde la gran novedad será el campamento de primavera.

A diferencia de otros años, este evento se cambia de nombre y se traslada de las vacaciones de invierno a octubre, en busca de mejores condiciones climáticas.

“Tenemos tres campamentos, el de mayo, el de vacaciones de invierno y el de verano. Como el segundo era más riesgoso, por la lluvia, buscamos esta nueva alternativa”, explica Denisse.

Lo que se mantiene como fecha tradicional es el bingo, una actividad central para recaudar fondos y que se transforma en una fiesta para niños y padres.

“Se llena siempre. Hay buenos regalos, donados por los papás, y se hacen actuaciones. Los niños trabajan de garzones, hay música, comida y dura toda la tarde de un sábado”, detalla Tamara.

Creado en 1996, el grupo scout mantiene una generosa convocatoria, con estudiantes de segundo básico a cuarto medio.

“Hay 5 unidades. Primero están los menores, de 7 a 11 años, separados entre niñas y niños, la Bandada y la Manada. Son principalmente del colegio, pero también de afuera, porque muchos invitan a amigos o a primos. Luego hay una unidad intermedia, que es mixta, de 12 a 15 años, y después viene la Avanzada y el Plan, los mayores, donde se incluye a exalumnos ya universitarios”, describe Denisse.

El remate del año será en el verano de 2024, con el campamento más grandes, en plenas vacaciones.

“Los dos primeros campamentos, que son cerca de la ciudad, y de viernes a domingo, pero el de verano puede durar una semana o más, y se hace mínimo a 5 horas de Santiago”, concluye Tamara.

Nicolás Campos: “Siempre quise Ingeniería Civil”

La final más importante de su vida hasta ese momento la había jugado cuando estaba en octavo básico. Tal vez por eso, Nicolás Campos no llegó a ponerse excesivamente nervioso el día en que le tocó rendir la PAES de matemáticas.

El rendimiento fue óptimo, con 925 puntos, aunque a ocho meses de aquel desafío, ya convertido en alumno de primer año de Ingeniería Civil en la Universidad Adolfo Ibáñez, reconoce que no estaba tan satisfecho.

“Es que justo en el último ensayo había sacado los mil puntos. En la prueba verdadera debo haber tenido dos errores, calculo”, confiesa quien fuera elegido el mejor alumno de matemáticas de los cuartos medios en 2022.

El vuelo de aquella preparación le sirvió largamente ahora que terminó el primer semestre de la Universidad.

“Me eximí de Cálculo, que es un ramo bien difícil, gracias a lo que aprendí en el colegio. Bueno, me eximí de cuatro de los cinco ramos que tuve”, reconoce con una sonrisa plena.

–¿Cómo llegaste a la Adolfo Ibáñez?

–Pensaba en entrar a la Católica, y como no quedé, prefería la Adolfo antes que la Chile. Para mí es un ambiente conocido, porque mi hermano mayor estudia ahí, y pensé que, si a él le gustaba, a mí también me iba a gustar. Además, en medio de las postulaciones me llamó la Adolfo y me ofreció el 50 % de beca.

–¿Muy duro el cambio?

–Se nota bastante, no solo por las evaluaciones. Somos 50 alumnos por curso, hay hartas secciones, pero en total somos más de 500 los que entramos. Igual acá hay hartos compañeros del TEI, hartos conocidos. En mi sección me encontré con alguien que, si bien no era tan cercano, el Pipe Álvarez, ya se convirtió en uno de mis mejores amigos en la U.

–¿Cómo crees que te preparó el colegio para este momento?

–Los profesores me prepararon súper bien. Mi profe de matemáticas, Patricio Bisieres, siempre me apoyó. Incluso me llamó por teléfono apenas salieron los resultados para ver cómo me había ido. Es que en el colegio hay hartos profesores que fueron importantes. Pienso incluso en Nicolás Paraud, quien fue el que me graduó. Fue mi profesor cuando chico y después lo vi convertirse en director. Los dos somos colocolinos, así que a veces se acercaba con cara de serio y empezábamos a hablar del Colo.

–¿Puedes rescatar el mejor momento en el colegio?

–Yo lo pasé increíble en el colegio. Tuve muchos amigos siempre. Pero recuerdo el torneo de fútbol que organiza Católica. El colegio ha sido cuatro veces campeón de ese campeonato escolar, una vez con la generación en la que jugaba Paraud, otra generación en la que jugaba mi hermano, y dos veces en la generación en la que jugaba yo, en séptimo y en octavo básico. Y si elijo, recuerdo más la segunda, cuando jugaba de volante, porque a ese equipo, que tenía menos figuras que el de séptimo, le tenían poca fe. Pero fuimos avanzando y terminamos jugando la final con el colegio Los Maitenes, en San Carlos de Apoquindo. Lo viví con todo, con nervios, ganas. Fue hermoso, inolvidable.

Fernanda Morales: “Cumplí mi sueño de estudiar Medicina”

Cuando estudia Química con sus compañeras de Medicina y el asunto se pone difícil, Fernanda Morales se acuerda de Miss Astrid y resuelve la situación. “Ocupo sus mismas metáforas para explicar y todo queda claro. Tengo una base muy buena porque Miss Astrid era seca”, cuenta la ahora alumna de primer año de la Universidad San Sebastián

Después de egresar en 2022 del TEI, donde estuvo desde prekínder, Fernanda pertenece a la primera generación que rindió la nueva prueba PAES (Prueba de Acceso a la Educación Superior).

Ponderó 946 puntos sobre el máximo de 1.000 para entrar a la San Sebastián, donde obtuvo una beca del 100 por ciento.

“Yo aspiraba a la Chile y a la Católica, pero en esta primera prueba PAES hubo una situación nueva con los puntajes de corte. En la Chile quedé a dos puntos, con 898; y en la Católica ponderaba 928, pero cerraron con 945. Por eso, cuando la San Sebastián me ofreció la beca completa, no dudé un segundo, y estoy feliz porque cumplí mi sueño”, cuenta Fernanda.

Como se trataba de una prueba nueva, Fernanda recuerda la ansiedad que sintió el primer día.

“La primera prueba que di fue la de ciencias. Estaba temblando. En los ensayos que había hecho había más preguntas de conocimiento y acá fue más de método científico, con interpretación. De hecho, a veces parecía prueba de Lenguaje”, recuerda

–¿Qué pasó?

–Preparé una prueba más de conocimiento, como les ocurrió a todos, porque incluso en el preuniversitario Pedro de Valdivia, donde estaba, se hizo lo mismo, porque no se sabía mucho cómo iba a ser el modelo de la prueba. Al final, te pedían sacar más conclusiones, analizar. En Física no hubo ninguna fórmula, y yo me las había aprendido todas. Fue un aprendizaje y los de la generación actual ya estarán preparando la prueba en base a eso. En matemáticas, en cambio, sí nos prepararon con más exigencia que lo que resultó en la prueba.

–¿Cómo sientes que te preparó el colegio ahora que estás en la Universidad?

–Muy bien. Valoro mucho a los profesores del colegio. Siempre fueron muy cercanos. En cuanto a la PAES, la miss Rosa era muy buena en Lenguaje. Muchos la consideran muy estricta, pero es de las que sacan lo mejor de sus estudiantes. En Química estuve con la miss Astrid, seca. Se entendía todo. También estuve con la Miss Myrtha, seca, siempre atenta a ayudarnos. La verdad, le podría mandar un saludo a cada profesor, por ejemplo, a la Miss Sole, de matemáticas, la Miss Sarita. En Biología recuerdo tanto a la Miss Andrea Soto a Carlos Varela. O en Física, Ricardo Martínez, al que había que hacerle preguntas y entonces sacaba lo mejor de ti.

–¿Cómo ves tu paso por el colegio desde tu nuevo escenario?

–Es que lo pasé muy bien. Extraño el colegio, mis amigos, los recreos. Recuerdo que todos jugaban vóleibol, menos yo, y al final le ponía empeño y jugaba igual. Lo pasaba muy bien en las clases, sobre todo en Inglés. Tenía un grupo de amigas increíbles, tanto las que conocí desde que entré, como la Emilia Donoso y la Florencia Andrade, como el grupo que armamos en tercero medio. Igual sigo pendiente, porque somos tres hermanos y ellos también van en el colegio. Nacho está en segundo medio y Joaco en sexto, la guagua. También, van mis primos. Yo soy Morales Cabrera y mis primos Arcos Cabrera. Somos una plaga, jajaja.