“Queremos aportar a que todos nos sintamos orgullosos de este colegio”

El dato fundacional del recién elegido Centro de Estudiantes del TEI se remonta al prekínder de 2013, donde Trinidad Olivares, Carolina Contreras y Diego Sabat, coincidieron por primera vez. Doce años después, los tres amigos y ahora compañeros del tercero medio B, forman el eje central de la nueva directiva.

Luego de las elecciones realizadas en diciembre de 2024, con cerca del 65 % de los votos, Trinidad es la presidenta, Carolina, la encargada de finanzas, y Diego, el secretario ejecutivo. Los acompañan Matilda Arcos, como vicepresidenta, y Luciano Magyar, como vocero, ambos del cuarto medio A.

Inspirada por su historia en el colegio, Trinidad se prepara para un debut en toda regla.

“Llegué a los cuatro años y he vivido la evolución del colegio en todos estos años. Este es un colegio en el que he conocido a las personas más importantes de mi vida, y, de hecho, entre estas personas están algunas con las cuales empezamos este proyecto”, analiza.

–¿Cuándo y cómo se les ocurre postular al Centro de Estudiantes?

–Con la Caro habíamos hablado de esto varias veces. Nos gusta nuestro colegio y creo que el Centro de Estudiantes es un espacio muy importante para hacer escuchar la voz de los estudiantes. Desde siempre admiré a los que componían este Centro de Estudiantes. Me llamaba la atención cómo organizaban actividades que eran para todos, por ejemplo, los cabildos. Con eso llamaban a la participación de los estudiantes para ver ciertos temas. Y yo, cada vez que podía, trataba de participar.

–¿Cómo convencieron e integraron al resto de la directiva, Matilde y a Luciano?

–La Mati estuvo en el Centro del año pasado. La conocí a través de uno de mis amigos en la campaña cuando estábamos armando la lista. Simón me dijo: ella es demasiado seca, esforzada. Le pregunté y dijo al tiro que sí. Y ha sido muy responsable, completamente dedicada. Luciano, también de cuarto, es muy amigo de la Mati y es una persona que te apoya desde el primer momento. “Yo estaré en todo en mi último año, en taller, preu, pero en cualquier minuto libre, pueden contar conmigo, en lo que sea”, nos dijo. Es alguien generoso, lleno de iniciativa. La directiva total está compuesta por 16 personas, con delegados por generaciones, y cada uno de ellos es muy importante.

–¿Cuáles son los objetivos en este nuevo Centro?

–Dar voz a los estudiantes es lo primero. Así es como mejor puede avanzar un colegio; donde se escuchan todas las partes, las ideas, las propuestas, e incluso los desacuerdos. Otra cosa que nos interesa mucho es aportar a este sentimiento que nos produce el colegio. Queremos aportar en el camino a que todos nos sintamos orgullosos de este colegio. En todos los planos, como en temas de sustentabilidad, por ejemplo. Es decir, promoviendo las pasiones más allá de lo académico, con música, deportes, artes, que son cosas muy importantes para el desarrollo de las personas.

–¿Qué inquietudes nacen en lo personal, ya pasando a tercero medio, en tu caso?

–Está el olvidarnos que vivimos en una burbuja, por eso queremos impulsar iniciativas que sean el reflejo de la sociedad que queremos vivir, una sociedad democrática, transversal. Porque entre las cosas importantes que se descubren en el colegio está el trabajo en equipo, en cómo sacar adelante el objetivo colectivo. En el colegio es donde uno aprende a convivir y a juntarse con gente.

–¿Qué actividades del colegio les llaman particularmente la atención para integrarse?

–Vamos a estar en todo lo que podamos. Y tenemos dos ideas en particular para la British Week. Queremos trabajar con el departamento de inglés porque la Miss de Drama es profesora de inglés y queremos ver si podemos crear una entrada triunfal como se hace para las alianzas, buscando dar realce a todos los alumnos que les gusta actuar o escribir. Y la otra cosa es que he notado que todos los años existe la actividad de la decoración de las puertas. Cada una tiene su temática y cada curso la decora. Se han hecho trabajos realmente espectaculares. El año pasado había una con una falda, algo precioso. Por eso pensamos en hacer una premiación, un reconocimiento al esfuerzo.

–Vienen los 50 años en 2026. ¿Hay algo en vista?

–Justo cuando salgo del colegio. Más allá de los actos y actividades que se van a hacer, quiero que sepamos por qué vamos a celebrar, qué nos enorgullece y que todos tengamos motivos reales para celebrar. Quiero que lleguen los 50 años y decir que lo pasé súper bien aquí. Quiero que miremos la historia y todo lo que hemos logrado como colegio.

Buscando un símbolo de sustentabilidad

Un huerto nuevo y reluciente, la entusiasta colaboración de los apoderados, o el interés de estudiantes y profesores. Todos estos elementos y varios más demuestran el terreno fértil que encontró el TEI para postular a la certificación que entrega el Ministerio del Medio Ambiente a los establecimientos educacionales.

El proceso comienza en marzo y se trata de una certificación voluntaria para los colegios que implementan exitosamente estrategias de educación ambiental en sus comunidades escolares.

El liderazgo de esta iniciativa recae en SparkLab, espacio creado en 2023, y que promueve la innovación al interior del TEI. En este caso, el interés por las prácticas sustentables impulsó la postulación que quedó liderada por Miss Paula Vega, Mr. Benjamín González, y una comisión que representa a los diversos estamentos del colegio.

La tarea principal consiste en reunir y elaborar la presentación de evidencias sobre lo que hace el TEI para cuidar el medio ambiente. El veredicto se entregará en diciembre, y aunque se trata de un trabajo empinado, el equipo a cargo se ha encontrado con grandes ventajas, ya que existen variadas actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente.

“Desde que empezamos a trabajar en actividades nuclearizadas en SparkLab, nos dimos cuenta de que muchos profesores llevan a cabo iniciativas que se relacionan con la sustentabilidad en las distintas asignaturas, y es nuestro deseo como equipo el reunir estas prácticas no solo para obtener la certificación, sino para la que la sustentabilidad sea un elemento central en nuestro proyecto educativo, explica Miss Paula.

“Además, la recepción de los apoderados ha sido excelente, como se ha visto en cada una de las actividades que hemos realizado, sobre todo en la semana de la sustentabilidad, y en las instancias de intercambio y reciclaje organizadas en conjunto con el TPA”, concluye.

Comisión

La postulación involucra tres ámbitos: curricular, gestión y relacionamiento con el entorno. Y un paso clave en el proceso ha sido la formación que representa los diferentes estamentos del colegio.

“Además de la dirección, en el caso de los apoderados la representante es Andrea Villarreal, integrante del TPA. Los docentes son representados por Virginia Fierro, y los asistentes de la educación por Gabriela Escobar. En el caso de los estudiantes, está la nueva representante del centro de estudiantes”, describe Miss Paula.

Luego del resultado en diciembre, el sello en sustentabilidad se entregaría en 2026, justo en el aniversario de los 50 años del colegio.

Este sello ya fue entregado en 2024 a 7 establecimientos educacionales de Providencia: Jardín infantil El Aguilucho, Liceo 7 de Providencia Luisa Saavedra, Colegio Trewhela’s English School , Escuela Básica Juan Pablo Ugarte, Colegio Alemán Sankt Thomas Morus, Colegio The Kent School y Liceo Carmela Carvajal de Prat.

“Este será un año de ejecución”

Antes del comienzo de las clases, febrero contó como un mes de trabajo más para TEI Parents Associaton (TPA). Como cuenta su presidente, Claudio Loyola, la agrupación no solo se reunió durante las vacaciones para avanzar en el proceso que permita obtener su personalidad jurídica, sino que también se juntó con la nueva directiva del Centro de Estudiantes.

Luego de su instalación tras las elecciones de 2024, el segundo año de mandato se observa como un terreno de marcha más acelerada y directa.

“Para nosotros el año anterior fue un tremendo aprendizaje. Cuando uno asume este tipo de responsabilidades tiene una idea y luego se encuentra con que las cosas son bastante diferentes. Este aprendizaje ha estado muy bien soportado por el colegio, que tuvo una excelente disposición, y muy bien soportado por un grupo grande de apoderados que están muy comprometidos con lo que está pasando con sus niños en el colegio. Fue un año de instalación bastante sólido. Logramos instalar los tres comités, uno sobre comunidad, otro sobre el proyecto académico y otro sobre el cuidado de los niños”.

–¿Siente que el TPA ya es plenamente reconocido por los apoderados?

–Por cierto. Esta dinámica de conocimiento se dio desde el proceso de elección. Las redes sociales ayudaron, y ayudó que los que participamos somos apoderados activos en el colegio. Habitualmente circulamos por ahí. Y lo otro es que desarrollamos actividades que parecieran ser interesantes para la comunidad. Lo último que logramos hacer con la feria navideña fue importante, por ejemplo.

–¿Cómo comenzaron a expresar sus demandas los apoderados?

–Al principio aparecen requerimientos de distinta índole, porque la asociación de padres era una instancia que no estaba presente, y cada uno de los apoderados transmite sus necesidades por los canales que tenemos disponibles, redes, correos, o directamente con cualquier miembro de la directiva. Pero rápidamente, a los dos meses de que fuimos electos, ya empezaron a comprender cuál era el rol de la asociación de padres. En algunos casos nos copiaban situaciones para mantenernos informados, o para pedir ayuda. O en otros casos nosotros hicimos solicitudes. Por ejemplo, en la feria navideña fuimos a pedir a los cursos que contribuyeran con stands para apoyar la feria, con alimentación, por ejemplo.

–¿En que se concentra el TPA en su segundo año?

–Estamos trabajando en la personalidad jurídica, que será una contribución para el colegio en el largo plazo. Y todavía creo que nos queda un espacio muy significativo para avanzar con los delegados de curso, y esa es la razón por la que este año vamos a iniciar con un delegado para la asociación de padres. Hoy el colegio tiene delegados en general de cursos, y tienen una función que es bien concreta, pero este delegado podría ser una persona distinta. Vamos a instalar este nuevo representante para los temas de asociación de padres, para las comisiones, que nos permita bajar los temas, que nos permita detectar los temas en los que podemos actuar.

–¿Es algo más concreto?

–De hecho, pensamos que en la operacionalización de los pilares de nuestro plan parecería más significativo que convocáramos a los apoderados a trabajar en proyectos específicos. Más que participar de la comisión de bienestar y de solidaridad, queremos invitar a los apoderados que quieran colaborar en la ejecución, por ejemplo, de la feria de navidad del colegio, algo mucho más concreto. Lo que nos pasa es que, en los comités, el poco tiempo de los apoderados, lo gastamos mucho en discutir, proponer, planificar. Nos falta más la ejecución.

–¿Faltan mano?

–El principal desafío de este año es dejar claro y bajar a los papás y mamás los propósitos que tiene el centro de padres. E idealmente construir algunas iniciativas para reforzar aquellos propósitos. Por ejemplo, en el caso de medios y materiales, que es algo que nos interesa de la biblioteca, nos gustaría desarrollar el uso de los textos por parte de los niños. Ahora, hay hartas cosas que nos gustaría desarrollar más que instalar. Este será un año de ejecución más que de instalación. Y por eso esta mecánica de los comités. No queremos llenar un comité de consultas, sino de comisiones más operativas.

–¿Hay actividades centrales de colegio en las que pondrán algún énfasis?

–Sí, hemos pensado en la corrida, y también en un bingo, que nos pueda ayudar a la comunidad. No lo hemos terminado de cerrar, Me gustaría estar alineado con la dirección del colegio. El año pasado se logró. Es muy importante transmitir que seguimos viendo que lo principal es constituir una comunidad sólida. Prueba de ello nos reunimos con la nueva directiva de estudiantes del colegio. Seguimos pensando en que la asociación no es una organización que funciona sola, sino más bien tiene la responsabilidad de ayudar a consolidar la comunidad dentro del colegio, con todos los actores.

–¿Cómo observan los apoderados el cambio de dirección que se inicia este año?

–Es un proceso que genera expectación. Como TPA ya hemos trabajado en el comité de proyecto académico, que fue una buena reunión a finales de año. Pero entiendo que hay bastante continuidad y la mejor disposición para seguir apoyando el desarrollo de nuestra asociación.

“Debemos fortalecer un ambiente de confianza para hablar en inglés”

A la distancia y bajo la luz otoñal de Cambridge, las señales se fueron aclarando a tal punto para Macarena Mc Phee, que en un momento decidió llamar a Santiago para solicitar una reunión online. A cargo de un grupo de 15 estudiantes en gira por Inglaterra, en septiembre de 2024, su nombre figuraba en medio de la acotada lista de posibilidades para suceder a Nicolás Paraud como principal del TEI, así que después de haberlo pensarlo con la mayor profundidad posible, habló convencida con el directorio y se propuso formalmente.

“Fueron tres semanas en las que mi rutina era completamente distinta de la que tenía en el colegio. Estábamos a cargo de los 15 estudiantes y nos dedicamos desde gestionar oportunidades para que usaran su inglés, se comunicaran en diferentes contextos auténticos, hasta ayudarlos a solucionar todos los problemas en un viaje de estudio con estas características. Durante ese tiempo me sentí más cercana a este grupo de estudiantes de lo que hubiera podido estar en otras condiciones. Esta sensación, ese vínculo, era lo que me había llevado a la pedagogía, y que pudiera sentirlo en un lugar tan mágico como Cambridge, me abrió la mente para poder proyectarme como la futura Principal del colegio. Estaba viviendo el ideal de la educación para mí. Eso me hizo click y decidí presentar mi nombre al directorio. Cuando volví, lo habían conversado y me ofrecieron el puesto. No tuve nada que pensar”, recuerda.

Nieta de los fundadores, James Mc Phee y Carmen Barros, hija del director del TEI hasta 2017, Peter Mc Phee, Miss Macarena comienza en marzo una nueva etapa, en un lugar que conoce desde niña. Como si hubiese un movimiento tectónico programado en el tiempo, lo hace cerca de celebrarse, en 2026, los 50 años, marcada por su particular historia familiar y personal.

“Nosotros somos cuatro hermanos. Todos partimos nuestra escolaridad en el play group del Carmen. De hecho, yo entré a la sala cuna. Nací y me llevaron al colegio inmediatamente. Con mi hermano mayor tenemos dos años de diferencia, y hubo un momento en que él era regalón de mi abuelo James y yo regalona de mi abuela Carmen. Peter pasó al English y yo me quedé con ella. Luego, mis dos hermanos que seguían tenían que elegir y eso era un tema en la familia. En un momento todos los hombres juntos se van al English y mi abuela se me acerca. “Tú te vas a quedar conmigo, ¿cierto?”, me dice. “Por supuesto, no hay ninguna posibilidad de que me cambie”, le respondí. Mi abuela murió en 2002, cuando yo estaba en sexto básico, y por eso me marcó personalmente la fusión de los dos colegios, en 2004, porque sentía que no podía cumplir la promesa a mi abuela, pero al final me adapté y fui feliz, porque en el nuevo colegio sí se sentía la esencia y cercanía de las personas que veníamos del Carmen”.

Ida y regreso

Cuando salió de cuarto medio en el TEI, todo el mundo le decía a Miss Macarena que sería profesora. Un vaticinio tan predecible le generaba una sensación de rebeldía, pero finalmente entró a Literatura Inglesa en la Universidad Católica. Luego, aunque hizo unos reemplazos en el TEI cuando estaba por egresar, definió que necesitaba independencia del apellido familiar para desarrollarse, por lo que postuló y entró como profesora a The Newland School, en Lo Barnechea.

Después de cuatro años allí, Miss Macarena volvió en 2018 como profesora de media, y ya en 2021 asumió como Senior School Headmistress. Antes, fue el propio Nicolás Paraud el que la convenció de volver.

“Nicolás era alguien a quien no conocía mucho, pero era hermano de un compañero de colegio y había escuchado hablar muy bien de él. Mi mamá era su mayor fan. Como me había invitado antes a trabajar en el Cedex, un día me aborda en un pasillo y me dice: “Yo sé que tú sabes”. Porque en ese momento era un secreto de Estado que él reemplazaría a mi papá. “Y me gustaría tenerte conmigo”, me propuso. Eso fue todo. Y me hizo click. Fue natural. Me sentía lista.

Comunicarse en inglés

–¿Cuáles son las fortalezas del colegio que ve ahora, con el paso del tiempo?

–La preocupación por el desarrollo socioemocional de los estudiantes creo que es por lejos lo que posiciona al colegio, con altos estándares. Y es una mirada integral. Todos los equipos lo tienen en cuenta. Los conocimientos vienen, pero cómo aprendemos a relacionarnos e interactuar es lo que guía el trabajo pedagógico. Es lo que quiero seguir fortaleciendo, pensando en que todos somos diferentes y que todos pueden aprender. ¿Cuál es el objetivo real? ¿Sacar la mejor nota? O bien quiero que mi hijo se equivoque, que aprenda de sus errores, que aprenda a pedir perdón, ayuda, a interactuar con el de al lado. Hay un trabajo con las emociones, con la asertividad de las palabras que usamos incluso, con mirar al otro con respeto.

–¿Le inspira personalmente esa orientación?

–Exacto, es una orientación que me gusta, que me hace sentido, y que me dice que este es el lugar donde quiero estar y donde quiero tener a mi hijo también. Ese es también un desafío que empiezo este año, porque voy a ser apoderada. Comienzo a ser directora y apoderada. Vamos a ver cómo calmo mi ansiedad. Pero este es el lugar donde siento que mi hijo va a estar mejor. Porque está muy avanzada la preocupación por las personas y es lo que me hace tanto sentido como directora y como mamá.

–¿Qué le gustaría que se destacara de su gestión en principio?

–Tengo muchos desafíos. Uno de ellos es continuar con el trabajo de inclusión. Y otra prioridad tiene que ver con el inglés. Siendo un colegio bilingüe, mi diagnóstico, es que debemos fortalecer un ambiente de confianza para hablar en inglés. Debemos ganar en confianza, porque si no, no nos vamos a atrever a hablarlo. Y pasa mucho en nuestro colegio. Hay a quienes les da vergüenza equivocarse, decir mal una palabra, que otro estudiante sepa más. Son parte de las causas por las que alguien podría a no atreverse a hablar inglés. Pero si generamos un ambiente de confianza, donde no importe que no lo esté haciendo bien, sino que lo esté intentando, creo que podemos volver a tener una cultura de inmersión, donde el inglés se hable naturalmente; y que en una conversación sencilla nadie esté evaluando ni juzgando, ni que importe el acento, ya que el objetivo es que nos estemos comunicando. Hacía allá me gustaría que volviera la cultura del colegio.

–¿A qué se refiere con volver a tener esa cultura?

–Antes era así en el English. Era una fortaleza. Tú escuchabas el inglés en los pasillos, y cualquier persona estaba hablándolo. Y hacían lo que podían, aunque no supieran mucho. Sí había gente que se atrevía. Y es algo que me gustaría rescatar. Había errores, cierto, pero no estaba la vergüenza a equivocarse. Que sea más lúdico, si quieres. Si interactuamos en inglés es lo que nos dará el ambiente de inmersión. Si somos un espacio bilingüe, tenemos que vivir el bilingüismo en todos los espacios posibles. Podemos aumentar esta práctica, por ejemplo, en todos los espacios, en la confección de carteles hechos por los estudiantes, donde se promueva la vida saludable en una campaña, o en los nombres de los lugares. No vayamos al casino, vamos al canteen. Incluyo también ciertas funciones, como dar permiso para ir al baño. Es decir, sumar instancias, y desde la confianza.

Historia

–¿Qué le gustaría que pasara en la celebración de los 50 años?

–Uy, mi cabeza puede volar. Me gustaría que fuera una celebración de toda la comunidad, que se sienta un ambiente de fiesta, de conmemoración. Que hablemos de nuestro pasado para entender cómo llegamos aquí. Quiénes somos. Me gustaría reforzar la identidad de nuestro colegio, hablar de sus fundadores. Hay muchos estudiantes que no saben de ellos y me gustaría que pudiéramos socializar sobre quiénes fueron, cómo eran. Son dos personas que se dedicaron por completo a la educación y que dirigieron sus colegios hasta el último día, Carmen Barros y James Mc Phee.