SM Educamos: La Nueva Plataforma de Gestión Escolar del TEI

A partir de 2025, The English Institute adoptará SM Educamos como su nueva plataforma de gestión escolar, reemplazando el sistema Colegium (Schoolnet). Este cambio responde a nuestro compromiso con la mejora continua y la implementación de herramientas más modernas y eficientes para nuestra comunidad educativa.

¿Por qué SM Educamos?

La transición a SM Educamos nos permitirá ofrecer importantes beneficios:

  • Acceso centralizado: Toda la información del colegio estará disponible en un solo lugar, accesible desde la web y una aplicación móvil.
  • Información en tiempo real: Podrán visualizar datos completos sobre sus hijos/as de forma instantánea.
  • Comunicación mejorada: Optimiza el flujo de información entre el colegio y las familias.
  • Gestión docente más eficiente: Facilita los procesos educativos y administrativos dentro del colegio.

Activación de cuentas

El proceso de activación de claves se extenderá durante diciembre y las primeras semanas de enero, donde recibirán un correo con el remitente “Colegio The English Institute” y el asunto “Regeneración de claves”.

Importante:

Las credenciales tendrán una vigencia de 24 horas una vez enviadas a sus correos, por lo que es fundamental que las activen dentro de este plazo. Si requieren apoyo, pueden revisar un video tutorial que explica el proceso paso a paso. ACÁ

¿Qué sucede con Schoolnet?

Durante el resto de 2024, Schoolnet seguirá en uso para la gestión educativa, como la descarga de informes y notas. Sin embargo, desde el inicio del año escolar 2025, SM Educamos será la única plataforma oficial del colegio.

¿Tienen dudas?

En caso de problemas de acceso o activación de sus cuentas, deberán escribir a plataformasm@tei.cl.

48° aniversario: recordando la fusión

Este 2024, The English Institute celebró con orgullo sus 48 años de historia. Este aniversario tuvo un significado especial, ya que también conmemoramos los 20 años de la fusión entre los colegios Carmen McPhee y The English Institute, uniendo sus tradiciones y valores para construir el colegio que somos hoy.La celebración incluyó tres emocionantes días de alianzas, en los que estudiantes, docentes y familias participaron con entusiasmo en diversas actividades que destacaron el compañerismo y la alegría que nos caracteriza como comunidad.Te invitamos a revivir los mejores momentos de esta celebración a través de la siguiente galería de fotos. Además, puedes conocer más sobre nuestra cronología histórica y los hitos que han marcado nuestro camino

aquí.

 

Fotos Aniversario 2024 de Comunicaciones TEI

Camino a los 50 años

Un viaje en el tiempo nos permite conocer la evolución del TEI. ¿Qué había antes aquí?, es es la pregunta que en este caso se hacen Macarena Mc Phee y Nicolás Paraud, como ex alumnos del Carmen Mc Phee, escarbando en sus recuerdos.

 

Camino a los de Comunicaciones TEI

Cómo convertirse en campeonas

Se juega el último minuto de la final en el gimnasio de la Institución Teresiana y, de pronto, el mundo entero se paraliza. Es un lunes por la tarde, el equipo visitante parece que fuera el local, el marcador está 38-36 a su favor, hasta que se cobra un foul en contra, que es la amenaza de un empate fatal.

Todo lo que ocurrió antes y después es un torrente de emociones para el equipo Mini femenino de The English Institute, que terminó ganando el partido por 40-36 y así se coronó campeón de la Copa de Oro del torneo Libascopar.

Dirigidas por Miss Francisca Santelices y Míster Camilo Traub, la generación de quinto y sexto básico cerró un año esplendoroso, con varios capítulos memorables, como lo complementan al final del camino las dos capitanas, Martina Deramond y Rebeca Lira, ambas del sexto C.

El primer muro

Antes de jugar la final de la Liga de Básquetbol de Colegios Particulares con la Institución Teresiana, el equipo amarillo tenía al Colegio Greenland como un duro escollo por delante. “En el primer semestre habíamos perdido en la semifinal con ellas y ahora nos tocó de nuevo en la misma instancia”, apunta Miss Francisca.

Este nuevo duelo, jugado el jueves 14 de noviembre fue la llave. “Y pasamos a la final. No lo esperábamos porque sacamos diferencia, cerca de 10 puntos, lo que fue muy significativo, porque con este equipo nos había costado todo el año. Ganamos también la confianza necesaria para jugar la final, cinco días más tarde”.

Local en todos lados

El apoyo de los apoderados en cada partido fue conmovedor, recuerda Martina. “En la final parecíamos locales nosotras, porque estaba lleno de papás, mamás, amigos y amigas. Y los gritos de apoyo no paraban”, dice.

“Hubo una apoderada que no se perdió un solo partido, Alejandra Rosales, mamá de Juanita Erazo”, aporta Miss Francisca.

“Ella era genial. Se preocupaba de todo. Nos llevaba frutas a los partidos, y si necesitábamos cualquier cosa, calcetines negros para jugar, por ejemplo, la Juanita llamaba a su mamá y ella llevaba”, recuerda Rebeca.

Por eso mismo, el festejo fue tan grande, como aporta Martina. “La celebración empezó en la cancha y después salimos a comer con los papás y mamás a una pizzería, donde estuvimos hasta tarde”.

“Los papás se motivaron no solo por los resultados, sino por el avance que hubo en el grupo. Fue muy notorio, técnica y tácticamente, y eso iba sumado a las personalidades que hay en el equipo”, concluye Miss Francisca.

Liderazgos

Fue el año pasado que Miss Francisca tomó a esta generación, siendo ayudante, pero ya en 2024 le tocó estar al mando de las categorías Mini e Infantil, bien secundada por el profesor Camilo Traub.

Para dar extensión a su liderazgo escogió a las dos capitanas apenas se terminaron las vacaciones de verano.

“Veníamos en el bus, después del segundo entrenamiento, cuando la Miss dijo que Rebeca y yo éramos las elegidas”, rememora Martina, quien no pudo jugar por una lesión.

El rol de las capitanas fue clave, como destaca Miss Francisca. “Tiene que haber ese liderazgo innato. Buscamos que sea positivo, porque ser una capitana significa liderar, ayudar, apoyar, motivar a las niñas. A la Rebe, por ejemplo, yo le digo cuánto puede influir en sus compañeras, porque en su cara demuestra miedo o felicidad nítidamente. Y en los partidos, una sonrisa jamás, porque ahí es muy seria. La Marti, por una lesión, no nos pudo acompañar en el segundo semestre, pero no faltó a ningún partido. Yo las conocí el año pasado y ahora la decisión se nos hizo fácil”.

Las capitanas vigilan muchos detalles, como quién no ha respondido a la convocatoria, por ejemplo.

“Damos consejos, especialmente a las más nuevas, las de quinto, que justo este año jugaban la primera final de sus vidas”, aporta Martina.

La mente manda

Antes de la final con el colegio Instituto Teresiano, Rebeca confiesa haber experimentado un cambio crucial.

“Estaba muy nerviosa antes del partido, en el de la semifinal y en el de la final, pero cuando entré a la cancha sentí que era como jugar un partido más. También me sentí más segura en la final porque entramos ganando. Y ya antes, le habíamos ganado a un equipo nos costaba”.

Lo mental era la deuda que tenía el equipo desde el primer semestre. El diagnóstico lo tenían claro Miss Francisca, quien veía que la gran traba eran los nervios y la inseguridad.

Lo recuerda Rebeca: “Había mucho nervio por la semifinal que perdimos en el primer semestre. Una compañera, que es muy buena, no quería ni jugar, como que le vino un ataque y decía que era muy mala”.

A Martina también le tocó apreciar ese miedo. “Hasta un día antes de la semifinal todas decían vamos a perder, vamos a perder. No nos tenemos fe. Íbamos en el bus, incluso, y sentíamos ese peso”.

Miss Francisca advirtió esa sensación, así que comenzó un trabajo minucioso.

“Hubo tres puntos claves. Uno, es que en los entrenamientos nos dimos cuenta con Camilo de que ese era el mensaje negativo que se estaban transmitiendo entre ellas, de que no podemos. Segundo, antes de entrar a la cancha nos juntamos e hicimos una charla motivacional. Partíamos por decir que se sintieran ganadoras, que no sintieran la presión de ganar por ganar, que si lo hacíamos era por nuestro trabajo, y que lo más importante era disfrutar el juego. Lo tercero era entrar conectadas a la cancha, desde que se lanzaba la pelota al aire. Y una anécdota más, es que hablé aparte con mis dos capitanas terminado el entrenamiento antes de la semifinal. No puede ser que ustedes entreguen el mensaje de que no podemos, de que están nerviosas, les dije. Imagínense, ustedes son claves en el equipo, son jugadoras importantes. Necesito que digan, nosotras podemos. Si ustedes están muertas de miedo, imagínense cómo van a estar las de quinto, que nunca han tenido una oportunidad como esta. Por dentro pueden estar muertas de miedo, pero lo que transmiten debe ser diferente”.

El punto 39

A menos de un minuto del final se produjo una falta que pudo cambiar la historia. Si la jugadora del Teresiano acertaba sus dos tiros, llegaba el empate a 38. Era la mejor jugadora, pero los nervios se la comieron.

Recuperada la pelota, Miss Francisca pidió un minuto y organizó una jugada, pero no resultó como se esperaba.

“No hicieron ni la mitad de lo que pedimos. Cada una fue por su lado porque el nervio, la verdad, era muy grande. No nos había pasado antes. En un partido común y corriente, saben muy bien lo que les pedimos, pero en la final y en ese momento, fue todo muy distinto”, recuerda Miss Francisca.

Lo que iba a salvar la situación fue un foul a favor. Juanita Erazo quedó frente al aro con dos tiros disponibles para The English Institute.

“Iba a lanzar y estaba tan nerviosa que la vi temblar”, recuerda Rebeca.

“Apuntó uno de los dos tiros y llegamos a 39 puntos. Ahí nos despegamos. Solo después del partido supo lo que había significado ese tiro, porque el nervio era gigantesco”, remata Miss Francis, que vio que con un último foul su equipo llegaba a 40 puntos inalcanzables.

El festejo queda en el recuerdo, pero el valor de esta generación que le tocó dirigir y todo el aprendizaje ganado la lleva a mirar el futuro con especial optimismo.

“Yo creo que esta es la próxima generación dorada, aunque ellas misma no se lo crean por ahora. Hay un equipo muy bueno en Superior, que es de primero a cuarto medio, y para mí esa es la generación dorada que estamos viviendo. Y estas, que son chicas, todavía van a llegar lejos”.

El Club de la Ciencia brilló en la Universidad de Chile

Lo que empezó a conversarse ya en la segunda sesión del naciente Club de la Ciencia en una sala del colegio, tomó un curso impensado y terminó increíblemente instalado en el Salón de Honor de la Universidad de Chile.

El martes 12 de noviembre, Antonia Soto y Samuel Rossenblitt, alumnos de segundo medio, expusieron la investigación sobre la proyección de la flora en la Antártica en medio del prestigioso evento organizado por Explora, el espacio de divulgación del Conicyt. Fue el cierre para un trabajo inédito realizado en The English Institute, que este año creó el Club de la Ciencia con un grupo de alumnas y alumnos de segundo medio.

La iniciativa corrió por cuenta del profesor Nicolás Calderón, en su segundo año en el colegio. Ya en 2023 había tenido como alumnos de Biología a los primeros medios, por lo que, con más confianza, en segundo se acercó a preguntar quién estaría interesado en formar un Club de la Ciencia.

“La respuesta fue increíble”, recuerda Mr. Calderón. “Yo veía mucha inquietud en las clases, más allá del currículum, muchos comentarios de lo que veían en televisión, documentales, en internet, así que de inmediato formamos un grupo grande que se reunía los viernes, a las 15.30”.

La decisión

Una conversación sobre un video de Tik Tok que mostraba la flora que lograba sobrevivir en la Antártica motivó a los estudiantes. Tanto, que Calderón vio el espacio en Explora y decidió que allí había una oportunidad.

“Le pudimos dar forma a esa inquietud y nos lanzamos por un tubo. Enseñé a leer literatura científica para que pudieran interiorizarse con el tema, planteamos nuestra investigación. Fue todo un proceso a lo largo del año”, recuerda.

“En términos generales, el proyecto habla de que uno siempre se imagina la Antártica como algo blanco, sin vida. Empezamos sacándonos esa idea y viendo que sí hay vida. De hecho, hay dos plantas que son nativas, la Deschampsia antártica y la Colobanthus quitensis, unos pastos muy chicos que crecen en el verano y viven en condiciones espantosas, con pocos nutrientes, temperaturas bajas, radiación solar muy alta”, explica.

Un proceso

El Club de la Ciencia tuvo varios talleres durante el año, sobre cómo plantear preguntas de ciencia, cómo llevar una investigación, y cómo comunicar una investigación científica.

En el Congreso de Explora, los estudiantes se encontraron, además, con muchos colegios haciendo sus presentaciones.

“Los muchachos estaban felices y maravillados de ver otras cosas. Ellos tenían una visión reducida de la investigación científica y acá se encontraron con una variedad de estudiantes y de investigaciones gigantescas. Es algo muy conmovedor, porque demuestra el interés de una generación por el cambio climático, justamente la generación que le toca enfrentar muy directamente este tema”, concluye.

Aprendizaje

Los alumnos quedaron felices y orgullosos, como lo analiza ya a la distancia Antonia León.

“Participar en este evento significó ver que nuestro trabajo tuvo frutos. Fue lo más gratificante del año. La verdad es que no pensé que íbamos a llegar tan lejos como grupo. Nunca pensé en las flores de la Antártica, nunca pensé que me iba a interesar un tema así, pero al final terminé aprendiendo tanto, lo que me lleva a que siempre hay que abrirse a más cosas”, expresó.

Beatriz Álvarez también recordó el proceso. “Desde el inicio el club me sorprendió con las ambiciones que intentaba. Al final significó pasarla bien con mis amigos y apreciar los resultados de nuestro esfuerzo”, opinó.

Finalmente, Gabriel Holden destacó la participación en lugares ajenos al aula. “Esta experiencia me enseñó que hay más grupos y gente como nosotros, con las mismas ganas de participar y aprender sobre temas científicos. Que hay que seguir siempre adelante intentando de lograr lo que te gusta o interesa, dándole la chance a los demás de mostrar sus aficiones”, concluyó.

Una Navidad mágica

Cuando se anunció un mago, nadie en el centro de acogida Papa Juan XXIII podía imaginar que el espectáculo que vendría a continuación sería tan asombroso. Fue entonces que Marcelo Gaete, apoderado del séptimo D, se paró en el escenario y sorprendió a las más de cien personas reunidas para la tradicional fiesta de Navidad organizada por el TEI Solidario de The English Institute.

Largos aplausos coronaron una presentación llena de trucos espectaculares durante el encuentro que se llevó a cabo el sábado 7 de diciembre, en Peñalolén, donde la magia se desplegó durante toda la mañana.

El séptimo D, junto a ocho apoderados, liderados por Miss Carolina Bravo, dieron vida a una celebración que se realiza desde hace 17 años, cuando The English Institute estableció un vínculo con este espacio que recibe a niños del sector que rodea Avenida Las Torres y José Arrieta. En la jornada, se entregaron 78 regalos, para los niños, las tías y también para los cascos blancos, que son los jóvenes italianos que trabajan como voluntarios sociales en este lugar.

Todo comenzó a las 10 de la mañana y se extendió hasta las 14 horas, con juegos, con un baile preparado por las niñas del curso, con comida y torta.

Cada niño del hogar recibió su paquete adornado con una estrella en la que aparece su nombre y su foto, con el esperado regalo.

Una larga historia

El contacto con el centro Papa Juan XXIII se produjo cuando Peter Mc Phee le pidió a Miss Carolina que encontrara una escuela donde el colegio pudiera desarrollar un trabajo de apoyo social. Entonces fue que llegó a este lugar que recibe niños y niñas después de la jornada escolar, y que tienen fuertes carencias tanto en lo social como en su aprendizaje.

El misionero italiano Filippo Barressi era el encargado, y desde entonces The English Institute comenzó a realizar actividades fijas, a través de visitas mensuales, fiestas temáticas y campañas de ayuda. Incluso los scouts del colegio acaban de pintar en esta oportunidad su segundo mural en el lugar.

Testimonios

Esta fue la primera Navidad en que asistió un curso completo. La impresión la definió emocionada una de las apoderadas presentes, María Eugenia Avendaño.

“Fue un tremendo privilegio ser parte de la celebración de Navidad. Ver las sonrisas de los niños al recibir los regalos y compartir momentos de alegría nos hizo valorar aún más lo importante que es dedicar tiempo a quienes más lo necesitan. Ayudar en esta actividad no solo nos permitió unirnos como curso, sino que también pudimos aportar un granito de arena y enseñarles a nuestros hijos la importancia de compartir y ser solidarios. Fue una experiencia enriquecedora que nos dejó el corazón lleno de gratitud”, contó.

Un momento inesperado vivió Miss Carolina, cuando, en medio del evento, se le acercaron dos jóvenes que la reconocieron. María Paz y Millaray habían sido niñas cuando comenzaron las primeras fiestas de Navidad en el centro y después de muchos años quisieron saludar a quien veían como cara del colegio.

María Paz, hoy de 25 años, resumió la importancia que tuvo el centro para ella.

“Haber venido al hogar me salvó para siempre. Si no, mi vida habría sido muy distinta”, concluyó.