Viaje a Inglaterra: “Renato disfrutó al máximo esta experiencia”

La comodidad del hogar en Cambridge, las instalaciones de Stafford House, la belleza de Brighton Beach. Son algunas de las postales inolvidables que rescató Renato Cantillanes en su viaje a Inglaterra, en el regreso de esta gira que había sido tradicional en The English Institute hasta antes de la pandemia.

La emoción se hace extensiva a sus padres, Darwin y Pamela, quienes celebran el acierto de haberse decidido por esta experiencia para el mayor de sus dos hijos.

La idea venía rondando desde hace tiempo hasta que se produjo el espacio. Por eso, como cuenta Pamela, estuvieron lejos de cualquier inquietud.

“Estuvimos muy tranquilos durante todo el viaje. Primero, porque la agencia lo explicó súper bien. Fue genial que hicieran reuniones presenciales con los papás, con las misses a cargo, Macarena y Dany. La información previa resultó muy clara y gracias a eso sentimos mucha confianza durante todos los días en que Renato estuvo allá. Estuvimos muy contentos porque lo veíamos feliz”.

–¿Cómo tomaron la decisión de enviar a Renato a este viaje?

–(Pamela) Desde antes teníamos decidido que él tuviera una experiencia así, no de intercambio exactamente, porque es muy largo, pero sí con estos programas, que incluso se pueden tomar individualmente. Había que ver las fechas porque Renato es deportista y para él era importante no estar fuera tanto tiempo. Por eso el año pasado enviamos un correo al colegio para saber si se daba el viaje 2024, porque si no, teníamos que tomar la decisión de hacerlo en forma particular. Cuando nos confirmaron, fue fabuloso, porque el colegio lo hizo todo, el itinerario, la estadía. Él se quedó con uno de sus mejores amigos y la familia de la casa en que se alojó le encantó. Todo se dio muy bien”.

–¿Había viajado de esta manera?

–(Darwin) Nosotros normalmente viajamos, y siempre lo hacemos con los niños, con Renato y con su hermano Tomás, que está en séptimo básico en el colegio. Están acostumbrados a la dinámica, caminamos un montón con ellos. Y como Renato juega básquetbol en la Universidad Católica, ya le había tocado una experiencia fuera de Chile. Y el año pasado fue por el colegio a un campeonato a Punta Arenas. De hecho, Renato apenas volvió se embarcó a Punta Arenas de nuevo. Tres días después de llegar de Inglaterra, se subió al avión.

–El deporte ayudó a que ahora tomaran la decisión con más confianza.

–(Pamela) Claro. Y es que con el deporte se trabaja mucho la disciplina y la responsabilidad. Allí no es necesario que los entrenadores a cargo estén vigilando a los muchachos, con respecto al cumplimiento de horarios, orden, etc. Y nadie falta en eso porque si no, los dejan sin jugar. Eso les sirve un montón.

–¿Cuál fue su impresión al conocer Inglaterra?

–(Pamela) Desde el primer día estaba maravillado con Cambridge, la familia que los alojó fue muy amable, cercana y preocupados con ellos. Y especialmente estaba muy contento por las salidas que hacían por la ciudad después de clases.

–(Darwin) En la semana estaban en Stafford House, y después los fines de semana se iban fuera. Estuvieron en Brighton, Canterbury y Londres. Le gustó especialmente la playa en Brighton, porque disfrutaron la oportunidad de bañarse allá.

–¿Cómo lo han visto después de esta experiencia?

–(Pamela) Yo siento, como mamá, que él dio un salto en madurez, por la forma en que habla, cómo se expresa en algunos temas. Esto mismo de que allá manejara su plata, sus tiempos, fue algo positivo. En su actuar ganó en madurez y aún más autonomía.

La magia del Taller de Tejido Solidario

Emilia Bronstein quedó tan deslumbrada el año pasado con la exposición navideña en el Patio Tranquilo, que necesitó saber cómo se hacían esas figuras de lana que llenaban de formas y colores el mesón dispuesto por el Taller de Tejido Solidario. Frente a ella estaba María Victoria Elgueta, quien no solo le explicó las características del trabajo, sino que la invitó a integrarse.

Así, cuando comenzó la actividad en 2024, Emilia, estudiante de tercero medio E, se transformó en una de las integrantes más jóvenes junto a Valentina Grigorow , de cuarto básico C, en un taller que congrega a un grupo de apoderadas, abuelas, parientes, funcionarias y ex apoderadas del TEI.

Justamente, Emilia llegó con su abuela Altair Guzmán y una tía que venía de Alemania, y se integraron a un grupo que realiza un inestimable aporte social, entregando diferentes prendas tejidas a hogares, colegios y fundaciones.

“Tejo desde que tengo 8 años. Me relaja mucho. Hay muchas personas que tejen y yo las admiraba. Este taller es muy lindo y tiene tanto sentido, porque lo que hacemos aquí sirve para hacer regalos a la gente”, explica Emilia.

En el taller, se encontró de nuevo con María Victoria Elgueta, quien asiste junto a su consuegra Cecilia Castro. Sus hijos, Jorge Schweitzer y Mariela Vega, son ex alumnos del colegio, y ahora sus nietos siguen esa huella, Lucas en octavo básico, y Matilda en tercero básico.

Mantas, carteras, gorros, pulpos, ositos y las más diversas creaciones es lo que ha hecho este taller, cuyos productos se distribuyen en instituciones como Fundación Las Rosas, Incáncer, Conín, Techo para Chile, el Hospital Calvo Mackenna, Centro de acogida Papa Juan XXII, o la Escuela N° 10 Llaima de Melipeuco.

Aprender y pasarlo bien

La actividad liderada por Miss Carolina Bravo es intensa, pero llena de pasión. Así lo muestra Cecilia Castro, quien llegó junto a María Victoria justo después de la pandemia.

“Desde el primer día nos encantó, porque había un gran grupo humano y porque nos permite colaborar con los demás. Y una va aprendiendo con cada objetivo que nos plantea Miss Carolina. Yo tenía una empresa de tejido en Estados Unidos, y vendí durante 12 años con mi hermana. Las dos tejíamos a telar y a palillo, y era como mi terapia. Yo trabajaba en Codelco, pero cuando llegaba a la casa, me gustaba tanto tejer, que me podía quedar hasta las 1 de la mañana”, resume Cecilia Castro.

María Victoria, quien no olvida los diseños que les tocó elaborar para la Navidad, cuenta cómo siguen la línea de trabajo, siempre por una causa solidaria.

“La dinámica es que venimos acá, un lunes de cada mes, y traemos cosas que hemos tejido. Cuadraditos para las frazadas siempre hay que traer. Tenemos un banco de cuadrados tejidos y ahí uno va sacando para armar una frazada u otra cosa, con colores armoniosos. El año pasado nuestra meta era hacer 55 frazadas, pero hicimos más de 100. Miss Carolina Bravo y Carmen Gloria Ruiz, quien la apoya en este taller, van viendo dónde derivar estos productos”, explica.

Cecilia agrega un caso bien especial dentro de la cadena.

“Tejimos pulpitos y mantas de apego, destinados a bebés prematuros. Su forma simula el cordón umbilical y desarrolla el apego, dando calorcito y suavidad a los bebés”.

La visita

Además del tejido, el taller vive un momento especial cuando se realiza la entrega directa a las instituciones, como lo recuerda Emilia.

“Me ha tocado ir a entregar las pantuflas al Hogar Santa Ana, de La Fundación Las Rosas. Ese día celebraban el día de la madre, y les hicieron una misa y una once. Me sorprendió el choque de realidad. Son abuelitas abandonadas, las visitas son cada vez menos frecuentes. Ellas tenían muchas historias. Una me contaba que fue bailarina cuando joven y que su mamá no quería que lo hiciera. Se llamaba Emma. Tengo apellido alemán, decía. Había otra abuelita que estaba hace mucho tiempo y decía que antes iban unos profesores y les bailaban. Otras contaban que tenían las mismas mantitas que les habían regalado hace años y que las cuidaban con todo el cariño”.

Orgullosos por el “Programa de Inclusión 2024”

Después de intensos meses de trabajo, The English Institute consolidó el Programa de Inclusión TEA. Luego de ser compartido con la comunidad de docentes y funcionarios durante las últimas campañas de capacitación, el 22 de octubre se presentó a los delegados de cada curso, iniciando su proceso de socialización.

Elaborado en coherencia con el Proyecto Educativo Institucional, y a propósito de la entrada en vigencia de la Circular 586, que imparte instrucciones relacionadas con la inclusión de estudiantes del espectro autista, el programa ha establecido nuevos criterios, procedimientos y orientaciones para acompañar todos los niños y niñas con necesidades educacionales permanentes.

Claudia Melo, directora de Formación, es parte fundamental en el equipo que dio forma al documento y aborda los alcances que tendrá ahora, que comienza la socialización con la comunidad.

“Es una gran tranquilidad tener este programa. Es algo que veníamos haciendo hace años y en este caso significa validarlo en el contexto de la nueva normativa”.

–La inclusión tiene una raíz histórica, desde que Carmen Barros creó el colegio Carmen Mc Phee.

–Ella tenía ese foco, desde la vocación. Por cierto, eran otros tiempos, el colegio era más pequeño, la directora conocía mejor a las familias. Se trabajaba desde el vínculo. En mis casi 30 años trabajando en el colegio he visto como la familia Mc Phee tenía desarrollada la mirada de inclusión, especialmente en una época en que nuestra sociedad era aún menos inclusiva. No era solo ofrecer un colegio bilingüe de calidad, sino que un colegio inclusivo desde la diversidad cultural familiar, personal, acogiendo las necesidades diferentes, con un mirada amplia de lo que entendemos por inclusión.

–¿Qué aspectos son centrales en el programa?

–Aborda de manera amplia la inclusión, pero podríamos señalar tres aspectos claves, que son los planes de acompañamiento, protocolo de desregulación y adecuación curricular. Por otro lado, también vamos desarrollando capacitaciones para los profesores. El que está en sala con los niños, el especialista, es el docente. Hay un trabajo mancomunado, con capacitación interna. Y el equipo, pensando en los más pequeños, tiene diversos especialistas. Hay una encargada de inclusión, Paula Fritis, quien coordina y ha estado a cargo de sistematizar lo que estamos haciendo.

–¿Cómo opera la adecuación curricular?

–Tiene que ver con cómo se ajusta la malla curricular de la planificación para las características de un niño. Es un trabajo muy de uno a uno, y que realizan las educadoras diferenciales que tenemos o la psicopedagoga según los niveles. Se va acomodando y el contenido lo va entregando el profesor de asignatura, según las necesidades del niño. Si necesita un trabajo más concreto, se va adecuando la experiencia de aprendizaje.

El plan de acompañamiento se comparte y complementa con los padres de cada estudiante, para luego socializarlo con el equipo docente respectivo.

–¿Cómo funciona el protocolo de abordaje para situaciones de desregulación?

–Es ajustado a la medida de cada niño. Se adecúa a quién lo va a abordar, dónde se va a trabajar, qué actividades se realizan, o si el apoderado tiene que hacerse presente. Hoy la ley TEA no es solo para los colegios, sino para todas las instituciones, y para los padres de niños con TEA está la posibilidad de salir de su trabajo. Por ley, un empleador no puede negar el permiso al padre o madre para salir de su trabajo, si el niño necesita su presencia. Esto hace más amigable la transición cuando el padre o madre está presente.

–¿Este es un programa que se va ajustando a la experiencia?

–Sí, lo que se construye ahora es en base a la experiencia, más lo que la normativa presenta, pero con una retroalimentación. El programa es una parte, lo formal, lo que nos ordena, pero si no tenemos convicción, el programa sería letra muerta. Hay personas que están detrás, para ejecutar las acciones que están ahí señaladas, con el compromiso, con la vocación de los profesores, de sacar adelante un niño, de crear otro material, buscar otra forma de presentar la actividad. Y es algo que el sistema hoy apunta. El Diseño Universal de Aprendizaje, las siglas DUA, que es cómo los profesores debieran ir planificando de manera diversificada, según los estudiantes que tienen en sala.

–¿Cómo debería entenderse este programa por parte de toda la comunidad escolar?

–Lo más relevante del programa, más allá de la ley, o de los planes específicos es la mirada, las condiciones, las creencias, y es lo más importante de trabajar en la comunidad. Porque podemos tener un programa muy bien hecho, con todos los profesionales, pero si no trabajamos con todos los actores de la comunidad, la inclusión real no existe. Todos debemos tener una mirada de que cada niño merece las mismas oportunidades. Justicia no es igualdad, porque un niño que tenga algo distinto, no significa que sea injusto para los otros, porque es al revés. Es injusto para una persona que necesita silla de ruedas que no haya ramplas, pero construir una rampla, no significa que perjudico a otro por hacerla. Si hay un ascensor, aunque no lo voy a usar nunca, no me afecta.

–¿El programa de Inclusión se enfoca más en los cursos más pequeños?

–Tenemos niños TEA en todos los niveles, y hemos ido aprendiendo durante los años cómo trabajar con ellos. Hoy es algo más conocido y existe una apertura. Hemos graduado niños con TEA de cuarto medio. Hay una diferencia con las familias más jóvenes a diferencia de las anteriores, que tenían más temor, negación. Incluso hoy tenemos niños que ellos mismos descubren su diagnóstico y se acercan y dicen Miss yo creo que soy TEA porque estuve investigando y mire, tengo esto y esto. No lo he hablado con mis papás y ahora lo voy a hacer. Ahí se maneja un equilibrio hasta dónde involucrarse con temas tan privados de cada niño en cada familia, y orientar a los padres.

–¿Cómo ve al equipo del colegio para afrontar este programa?

–El equipo se ha terminado de robustecer, porque ya venía creciendo desde hace tiempo. Prácticamente hay un sicólogo cada dos o tres niveles, y contamos con 14 sicólogos en el colegio. Hay una sicóloga que ve Play Group y kínder, otra que ve kínder y primero, otra que ve de segundo a cuarto. Hay una de quinto a séptimo, otra de séptimo a octavo y primero. Y otro que ve tercero y cuarto medio. Son los psicólogos de ciclo. Pero además hay 4 de convivencia escolar, también por ciclo. Además, hay 3 psicopedagogas, 2 educadoras diferenciales, una de terapia ocupacional y la encargada de inclusión. Y un orientador en enseñanza media.

–¿Qué pasa con la infraestructura?

–También están los espacios. Tenemos una sala especial para los niños que están en programa, no todo el día, pero en momentos, por situaciones conductuales, emocionales o pedagógicas. Para hacer una actividad. Está el patio sensorial, que se ha implementado de a poco. Ahora se levantó el huerto, que no es solo inclusión, pero es una forma de que los niños se relacionen con el medio. Este es un punto importante, porque el punto álgido de los niños con TEA es cómo se van vinculando con el medio. No es solo que se adapten y entren al sistema. Lo más central no es mantenerlos en el sistema, sino que los niños se beneficien del sistema, que tenga las adecuaciones. Que el sistema escolar sea para que ese niño se beneficie y aprenda en ese sistema. Esa es la verdadera inclusión.

Puedes revisar el Programa de Inclusión aquí.

Viaje a Inglaterra: “Fue mejor de lo que esperábamos”

El día que Karim Schuda cruzó la línea de Policía Internacional para tomar el vuelo a Londres junto a 14 compañeras y compañeros del colegio, su padre Farid fue el único testigo de esta primera y gran aventura que el alumno de tercero medio D comenzaría. No estuvo exento de nostalgia, ya que su mamá y hermana no estaban en ese momento. Ellas estaban en Europa (Italia), su madre Carolina acompañaba a su hermana Amira, ya que se estaba instalando en un departamento en la ciudad de Padua, donde comenzaba a estudiar Historia del Arte.

En este particular encuadre, Karim comenzó a vivir un viaje soñado, ya que era la primera gira a Inglaterra que The English Institute organizaba después de haberse suspendido en tiempos de pandemia. Encabezado por Miss Macarena Mc Phee y Miss Dany, el grupo se desplegó en parejas en la ciudad de Cambridge, listo para vivir inolvidables tres semanas cargadas de actividades.

Al regreso, y ya en Chile, es su madre Carolina quien parte por evaluar cómo resultó la experiencia de su hijo.

“La verdad es que fue mejor de lo que esperábamos. La única aprensión que teníamos era por el lugar al que iban a llegar, ya que los niños se alojan en la casa de una familia, y la información de quienes son y donde viven te llega muy poco antes de que ellos partan. Con nuestros hijos, y en este caso con Karim, somos de esos papás que dejamos que los hijos tengan sus propias experiencias, ya sean positivas o negativas, ya que eso forma parte de su desarrollo personal, ya que en el mundo real, no siempre estaremos para protegerlos.

Recién cuando ellos llegaron a Londres tuvieron claro el lugar y ahí nos quedamos tranquilos”, explica Carolina.

–¿Qué contaba Karim?

–(Farid) Llegó súper feliz, entusiasmado. Le encantó el viaje, la familia que lo acogió. La forma de vida de ellos es completamente distinta, nos decía. Nada que ver como acá, que trabajamos de sol a sol. Allá trabajan menos, y tiene tiempo para descansar y relajarse…el dueño de casa siempre en las tardes se tomaba su cerveza feliz.

–¿Le gustó la familia que lo acogió?

–(F) La familia era excelente. Podían comer de todo lo que había en la casa. Los agregaron al chat familiar, les preguntaban si llegaban a comer, y si llegaban muy tarde, ellos mismos se calentaban y servían su comida tal cual como si estuvieran en su propia casa. De hecho, un día Karim y Renato cocinaron con ellos, hamburguesas para un pic nic, y otro día para fiestas patrias “completos”.

–¿Cómo estaban ustedes con un adolescente fuera, tan lejos de casa?

–(F) Nosotros tenemos confianza en Karim, y él sabe que tiene que portarse bien. Si se manda una embarrada tendrá que asumir, pero él es bien tranquilo. No toma, no fuma, es deportista. Salía y le gustaba conocer, ver lugares. Estaba admirado por los autos que veía. ¡¡¡Tomé un taxi y era un Mercedes!!!, me decía.

–(C) Y nosotros le decimos que, en este tipo de viajes, no es el minuto de experimentar. Si van a probar un trago, háganlo en su casa, con sus papás, pero si van a hacer algo afuera, no va a haber una nueva oportunidad. Aprovechen. Porque a nosotros como papás nos habría encantado hacer esto en nuestra juventud, pero ahora tienen tantos privilegios que no es el minuto de improvisar.

En algún momento, Karim pensó que iba a tener full libertad, y yo le decía, no, vas a estar en una casa con unos papás. Que tienes que responder a sus reglas. No vas a ir a un carrete. Eres menor de edad…. Y nos dijo, si, tienen toda la razón.

–¿Ustedes no califican como padres son aprensivos?

–(C) No, pero si preocupados de darles la mayor cantidad de herramientas tanto valóricas, humanas, y por supuesto mucho amor para que sean buenas personas y responsables a la vez. Cuando Karim parte, es ese el minuto en que demuestre lo que ha aprendido en todos estos años, (no vamos a estar con una cámara vigilándolo), el ya tiene que actuar de manera responsable.

–¿Se mezclaron con muchachos de otros países?

–Cuando cambió de nivel sí. Había un griego, un italiano. Súper simpáticos, decía. Compartimos los contactos, y seguimos hablando. Cuando llegamos nos pusieron a todos juntos y no hubo oportunidad de interactuar con otras personas.

–¿Qué impresión les dejó Cambridge?

–(C) Muy buena impresión. De repente, Karim tomaba el bus con Renato, y como lo tengo en la aplicación familiar me salía y lo podía ver, igual con el Uber. Nunca tuvo problemas.

–(F) Se movían en los buses y me decían, pasan en cierto horario, súper coordinado, ordenado todo. Un bus pasaba a las 8.05 y otro a las 8.20, entonces calculábamos y era a la hora. Todo Funcionaba perfecto.

–¿Cómo resultaron los gastos, la comida?

–(C) No fue tema. Karim andaba con mi tarjeta y compraba lo que necesitaba. Yo estaba preocupada al principio porque él come harto, es super deportista. Le dije hijo, si pasas hambre cómprate comida…lo que necesites.

–(F) En la casa comento que comía igual rico, aunque le llamaba la atención que todo era comida envasada, que no cocinan nada. Pero que igual era rico.

–¿Qué impresión tuvieron al volverlo a ver después de su aventura?

–(C) Por mi viaje a Italia, yo me reencuentro dos meses después con Karim. (Y también con a mi marido, jajaja.) Pero al verlo, lo noté más cariñoso. Yo creo que valora más las cosas que tiene acá. Por suerte no se enfermó. Lo vi más grande, más maduro. Yo esperaba que eso pasara, que saliera de la burbuja. A mí me encanta que salgan a estudiar afuera. Y que valoren la base familiar que tienen acá. Los hijos de verdad demuestran lo que uno les enseña. Y ahí, en un viaje como este, se demuestran esas cosas, que son caballeros, que aceptan las diferencias. Es para sentirse orgulloso como papá. Están a punto de salir del colegio, y ya van a empezar a tomar sus propias decisiones para su vida.

“Como apoderado, no podría estar más feliz con que Macarena sea la elegida”

La sucesión en el cargo de Principal se pensó largamente y contemplando cada detalle. Nicolás Paraud formó parte de esas conversaciones, y fue uno de los primeros en nombrar a Macarena Mc Phee como la persona ideal.

No se conocieron bien hasta que él se había convertido en subgerente de desarrollo organizacional, en 2015, cuando formó la agrupación de ex alumnos, Cedex.

“Macarena era compañera de curso de uno de mis hermanos menores en el Carmen, pero no nos conocíamos más que eso. Después pasó algo bien particular, porque decidí crear muchas actividades a nivel de exalumnos. Y ahí empecé a buscar a varios que notaba que tenían harto liderazgo, como Andrés Prat, Micaela Méndez, Francisca Gerlach, Iver Cristi, entre otros, y en ese grupo invité a Macarena”, recuerda.

En ese entonces, Macarena Mc Phee estaba trabajando como profesora de inglés en el colegio Newland. Por su historia en el colegio, y por la manera en que se integró a las comisiones de trabajo, Paraud insistió en que se quedara como profesora, pero ella solo decía: “Quizás más adelante”.

Ya cuando asumió como director, Paraud fue de nuevo por Macarena.

“Le digo, vente a trabajar ahora, hay muchas ideas que tenemos y que pueden calzar”, dice.

Con su llegada fue tomando responsabilidades cada vez más altas, hasta que alcanzó el cargo de Senior School Headmistress.

–¿Cómo fue la elección de Macarena Mc Phee para sucederlo en el cargo?

–En este análisis se revisaron diferentes alternativas, pero esa evaluación fue lo que permitió llegar al directorio familiar con total convicción, tras seguir el proceso bajo una secuencia ya conocida en la búsqueda de otros cargos. En la elección de Macarena hay muchas razones, su profesionalismo y pasión por lo que hace, su visión pedagógica, sus competencias técnicas, y lo mucho que conoce el colegio. Por todo lo anterior, cuando hablamos sobre esta oportunidad le dije: sabes, me quiero salir del rol de director y de compañero de trabajo. Tomo el rol de padre. Yo tengo dos hijos, que en el 2025 van a seguir acá, y como apoderado no podría querer más que la próxima directora seas tú.

“Quería ser director del colegio y cumplí mi sueño”

El secreto había durado 10 años, hasta que el miércoles 9 de octubre, Nicolás Paraud se atrevió a revelarlo frente al grupo de profesores y funcionarios que en ese momento se acababan de enterar que cumplía un ciclo como director de The English Institute para aventurarse en busca de nuevos desafíos profesionales.

“Esto pasó en 2014, y solo lo supo mi esposa, porque fue la única persona a quien me atreví a confesarlo. Quiero ser director del colegio, le dije, y nunca más lo repetí. Hasta que ocurrió”.

Dos años después, Peter Mc Phee lo llamó a su oficina para decirle que se retiraba como director y que quería que él lo sucediera en el cargo. El sí de Paraud fue tan sonoro y entusiasta, que Mc Phee se sorprendió. Le dijo que lo pensara bien, pero el entonces subgerente de recursos humanos volvió a decir que sí, con más énfasis todavía.

“Creo que ahora le diría a Peter que quien debió pensarlo mejor era él”, recuerda con humor Paraud, ya en los días posteriores al anuncio oficial del fin de una etapa que se extiende 31 años, si se cuenta desde que entró al colegio Carmen Mc Phee como alumno de segundo básico, y que culmina con los últimos 7 años en que se desempeñó como Principal.

Paraud se mantendrá en su puesto hasta mediados de enero, cuando lo suceda Macarena Mc Phee, hija de Peter, y quien ocupa el cargo de Senior School Headmistress.

Con ese panorama, mira con más calma el fin de año, mientras las emociones vuelan a su alrededor.

“Me he encontrado con mensajes y gestos muy significativos, que dan cuenta de lo difícil que era tomar esta decisión. Después de conversarlo con la familia Mc Phee, había dejado de ser una decisión tan compleja porque sentí la comprensión y el apoyo que me brindaron Peter, Duncan, Macarena, Macarena mamá (Macarena Cruz). Eso me había sacado una mochila de encima. Pero después del anuncio del miércoles 9-10, volvió a ponerse por delante el peso de la decisión. Recibí mucho cariño, y Martín, uno de mis hermanos me lo decía. Qué increíble la magnitud. Todo lo que te ha pasado, me hace imaginar un funeral, pero en un sentido positivo, porque es como esa instancia en que se te reconoce, se te recuerda y termina siendo un homenaje póstumo. Pero cómo me lo cuentas, cómo lo viviste, es como un funeral en vida. Tiene todo lo bueno de un funeral. Eso me decía Martín y, tras analizarlo, la verdad es que me hace sentido.

–¿Cómo fue el día siguiente al anuncio oficial?

–Pensé que el día del anuncio sería el más nostálgico. Pero encontrarme con la realidad fue distinto, porque a la mañana siguiente los niños se acercaron con mucho cariño. Chiquititos, con reacciones tan auténticas. Tuve que hacer un esfuerzo para no quebrarme. Recuerdo a una chiquitita de tercero básico que siempre que me veía en el patio me saludaba. Y ese jueves 10 de octubre, sin saludo previo, me dice: ¿Es verdad que usted se va? Sí, le digo. Se puso a llorar y me abrazó y me dio tanta pena. Yo venía emocionado de lo del miércoles, estaba sensible, pero tuve que esforzarme para mantener la impronta. El colegio va a estar bien y yo seguiré como apoderado, le conté. A los dos minutos, ella ya estaba jugando, feliz como siempre.

–La pregunta es por qué deja el cargo.

–Me voy por un proceso personal. Cuando cumplí los 40 años, a inicios de 2023, me encontré con lo que llaman crisis de mediana edad, pero a la que no le había tomado el peso. ¿Qué voy a hacer el resto de mi vida? Y fui encontrando respuestas que me alejaban de un escenario que se había mantenido tan estable… No alcanzaría a contar cuántos días de mi vida pensé que me iba a quedar para siempre en el colegio. Pero después de este dilema, lo empecé a ver distinto, y fue creciendo la necesidad de buscar otros desafíos. He hecho cosas diferentes, en paralelo, pero quiero permitirme probar con otras condiciones, con gente distinta, con realidades distintas, asumiendo un compromiso pleno, como a mí genuinamente me nace hacerlo, tal como lo he hecho en el TEI.

–¿En qué momento creyó que ya era oportuno anunciar su partida?

–Lo más difícil de la decisión era encontrar el momento ideal, habiéndolo pensado desde hace tiempo, porque ya el año pasado me pasó algo muy potente, cuando terminé de participar como técnico de Chile en el Mundial de Fútbol calle que se hizo en Sacramento. Al volver, me costó el reintegro. Lo que viví en Estados Unidos fue un sueño, con un campeonato fuera del país, vinculado con el deporte, con una relación muy estrecha con los jugadores, con un sentido social de fondo, y enganchando con todas estas motivaciones que me inspiraron de muy joven. Fue una aventura, fue volver al pasado, y al retomar lo sentí abrupto. Creo que ahí empiezo a vivir un proceso del que me he vuelto más consciente este año, y ante diferentes oportunidades que se abren, también empiezo a pensar cuál es el momento ideal. La respuesta parecía clara, no existía un momento ideal, debía hacerlo en coherencia con mis reflexiones y mis necesidades, e intenté informar apenas entendí que ya tenía la decisión definitiva. Tras conversar con la familia Mc Phee, me sentí acogido y comprendido. Estaré siempre agradecido por toda su confianza, apoyo, y también por permitirme participar de manera activa en el recambio.

–¿Con qué cosas se va más orgulloso de su gestión?

–Con lo que me voy satisfecho es con los avances que logramos en la relación con la comunidad, a todo nivel. Siento que logramos abrir las puertas del colegio. Eso ha tenido un costo, porque hemos tenido que ir educando para que la participación sea constructiva. El criterio de visión compartida lo pudimos implementar, aunque el colegio es muy grande y cuesta alcanzar todos los rincones en profundidad, y ahí persiste un desafío.

–¿Ahí se incluye la creación de Family Week, por ejemplo?

–Claro, la Family Week, el trabajo con los delegados, el nuevo Centro de padres y otras acciones. El colegio, después de la pandemia se esmeró en reincorporar al apoderado con mucha fuerza. Lo de la participación es más profundo, porque consiste en desarrollar una confianza lúcida por parte de los padres hacia los que estamos acá. Que nos vean día a día, que conozcan el patio del colegio, que vean las interacciones que se dan en el recreo. Y si llega a pasar algo, que vean que somos muchos, que tenemos los recursos, que estamos preparados. Un segundo aspecto que me produce satisfacción tiene que ver con los avances relacionados con inclusión, que no se acopla a nuestro proyecto a propósito de la última ley, pues responde a un legado que deja Miss Carmen Barros, con el colegio Carmen Mc Phee, y que lo materializamos a tiempos actuales con el proyecto educativo que se actualiza en 2018. Hoy, en 2024, estamos en un punto de inflexión muy relevante, encontrando certezas en leyes y circulares recientes, y planificando a diferentes frentes, para consolidar un colegio que entiende la inclusión como algo mucho más amplio que la habilitación de una rampla, que la flexibilidad en el uniforme, que la reacción frente a algún diagnóstico.

–En esta despedida con los profesores recién contó por qué había querido ser director. ¿Qué cumplió con ese deseo?

–A los profesores les conté que una vez lo había declarado muy íntimamente. Lo que pasó es que cuando empecé a hacer mi primer Magíster en Gestión y Liderazgo, por allá por el 2014, me tocó interactuar con 50 personas venidas de todo Chile. A mí, la universidad me quedaba a unas cuadras, mientras otros tomaban el avión ese viernes, dormían donde podían y al otro día entraban a clases. Ahí empecé a ver de qué se trataba esto, de un real esfuerzo, sacrificio, de pasión por impactar en diferentes espacios, por pequeños que estos fueran. Entendí que el impacto desde la educación era mucho más potente que el que podía generar desde el deporte, y eso me cautivó. En este magíster, después de las primeras cinco clases recién empiezo a entender contenidos, siglas, realidades, fue un esfuerzo grande, pero logré subirme, y a la vez entender la necesidad de probarme en algo así. Ahí es cuando a mi señora le confidencio que a mí me gustaría ser director del colegio. Se lo dije una vez, y nunca más lo repetí. Ella me escuchó y quedó para los dos. Claro que yo pensaba en dar la vuelta larga, salir del colegio, ir a otros espacios y volver después de años a ser director, quizás a mis cincuenta… Pero pasan dos años y me cita Peter Mc Phee para proponerme asumir en 2018. A propósito de esto, ahora que le informé de mi decisión de partir, me dijo: Me acuerdo perfecto el día en que nos sentamos acá mismo, en esta misma oficina, y me acuerdo de tu cara. Nunca se me va a olvidar tu cara. Así de grandes tus ojos, y me dijiste de inmediato, sí, acepto el desafío. Tomé pausa y te dije, Nicolás piénsalo. Yo tenía 33 años, y con esa energía le dije sí. Tómate tu tiempo, insistió. No, estoy seguro. Te recomiendo que lo pienses. No, Sir Peter, sí acepto. Yo quería ser director con todo mi corazón y cumplí mi sueño.

–Contó que varias de las habilidades de ser director partieron cuando era alumno.

–Mantengo un vínculo con el grupo de profesores que me formaron. Al momento de anunciar mi cambio a la comunidad, tomé varios nombres de algunos qué siguen en el colegio, también de otros que ya no están en el equipo docente, como Jorge Moya, quien fue derechamente un padre para mi en mi carrera profesional, y también en mi vida personal. De los que aún están acá, mencioné a Rosa Defossé, quien lideró una actividad en Castellano que me marcó totalmente, donde todos los compañeros se daban vuelta para que hablara un compañero sin que lo miraran, simulando como si estuviéramos en radio. Y ese fue un primer acercamiento a algo que me hacía confiar en mí, porque yo no tenía la capacidad de hablar frente a un grupo, de liderar. Y era lo que vendría en mi carrera. En el ejercicio, mis compañeros llevaban un cassette y hacían un programa reproduciendo canciones o testimonios previamente grabados. Cuando me tocó a mí, dejé de lado mi timidez, no usé nada, simplemente empecé a hacer la cortina musical del programa deportivo, “Más deporte”, cantando todo, imitando a un periodista que entrevistaba un jugador. Imitaba a Marcelo Espina, imitaba a Pedro Reyes, al técnico Gustavo Benítez. Fue un momento clave para mí. Lo mencioné en esa instancia de informar al equipo, para hacer ver que muchísimos años atrás, estos y muchos docentes han sabido poner el acento en las necesidades de niños y jóvenes, aunque fuera instintivamente.

–También destacó lo clave que fue Miss Verónica Rivera.

–Ella es una persona muy especial, y conmigo fue siempre muy cariñosa. Sobre Verónica, conté una anécdota con un compañero, Sebastián Ballevona. Él sigue siendo mi amigo, es un loco lindo, y recuerdo que tuvo un problema en la clase con la profesora. El hecho era culpa de Sebastián, sin dudas, e hizo lo suyo para zafar. Y en ese momento, ella lo vio tan afectado que en vez aumentar la reprimenda le dijo: “Sebastián, te quiero pedir disculpas por lo que hice”. Todo el curso quedó incrédulo. El gesto de ella me enseñó humildad, y que no tenía nada malo pedir disculpas, porque en ese momento vio a un estudiante afectado. Este es solo un ejemplo, de tantos otros que podría compartir de muchísimos profesores que pusieron el corazón por delante, siendo mis maestros, y hoy mis compañeros de trabajo.

Ciclo de charlas: un espacio de información y reflexión

A inicios del segundo semestre de este año, el equipo de formación realizó un “Ciclo de Charlas 2024”, donde se invitó a exponer a distintos profesionales para abordar temas de interés específicos para cada nivel.

En cada una de las charlas, que se desarrollaron antes de las reuniones de apoderados, los expositores compartieron orientaciones y estrategias para apoyar el bienestar integral de los y las estudiantes.

A continuación, compartimos imágenes y descripción de cada una.

Charla: “Mirar y Comprender a nuestros niños y niñas hoy”DVS 0042

Antonia Trucco, Psicóloga del ciclo, y Francisca Pinto, Terapeuta Ocupacional, ambas miembros de nuestro equipo de orientación, guiaron esta charla. Juntas, profundizaron en la importancia de observar y comprender a nuestros estudiantes en su desarrollo emocional y conductual durante la primera infancia.

Charla: “Cómo educamos a nuestros niños/as en Inclusión”DVS 0023

Alejandra Luco, de Fundación Complementa, nos brindó herramientas y estrategias para promover una educación inclusiva, con el objetivo de construir una comunidad que valore la diversidad y respete las diferencias.

Charla: “Mundo Digital como Escenario de Relaciones”DVS 0002

Álvaro Carrasco, de “Brave Up”, expuso sobre los desafíos y oportunidades que ofrece el entorno digital en las interacciones entre los jóvenes, promoviendo el uso responsable y consciente de la tecnología.

Charla: “Afectividad y Sexualidad en la Pre-adolescencia”DVS 0047

El psicólogo Rodrigo Jarpa abordó el tema de la afectividad y la sexualidad en esta etapa tan crucial de la vida, ofreciendo pautas para el acompañamiento de los pre-adolescentes en su desarrollo.

Charla: “Salud Mental adolescente – factores protectores”DVS 0032 1

Finalmente, el psicólogo Sergio Gómez compartió valiosas estrategias para el fomento de la salud mental en los adolescentes, enfocándose en los factores protectores que pueden ayudar a prevenir dificultades emocionales y psicológicas.

Este ciclo de charlas fue una instancia enriquecedora que refuerza nuestro compromiso con la formación integral de nuestros estudiantes y el apoyo a sus familias.